Los tendidos eléctricos electrocutan a más de 33.000 aves rapaces cada año

Un estudio cifra el impacto económico de esos accidentes en unos 141 millones de euros

El alimoche común o buitre egipcio (Neophron percnopterus) es una de las especies afectadas por los tendidos eléctricos

El alimoche común o buitre egipcio (Neophron percnopterus) es una de las especies afectadas por los tendidos eléctricos

Foto: Gtres

15 de enero de 2018

Los tendidos eléctricos sembrados por toda la geografía española afectan a las poblaciones de aves. A veces en su beneficio: (por ejemplo, sirven de lugar de nidificación, posaderos u oteadero), pero en muchas ocasiones son una trampa mortal, como demuestran los numerosos casos de colisión, enganche y electrocución que sufren cada año miles de ejemplares.

Según el Libro Rojo de las Aves de España, la electrocución es una de las principales amenazas para 24 especies de aves, entre las que figura el águila imperial ibérica. Sin embargo, hasta la fecha no se había hecho un estudio exhaustivo que cuantifique el número muertes, así como el impacto económico derivado de esta pérdida medioambiental.

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Ahora, un informe oficial firmado por los ingenieros de montes María Ángeles Soria, del Ministerio de Medio Ambiente, y Francisco Guil, de la empresa pública Tragsatec, estima que los tendidos eléctricos se llevan por delante un total de 33.000 aves al año, generando un coste económico de por lo menos 141 millones de euros, estimado según el método del sistema MORA (Modelo de Oferta de Responsabilidad Ambiental), elaborado por el propio Ministerio de Agricultura, que cuantifica la pérdida de cada ave rapaz con una cuantía económica concreta. (Por ejemplo, un águila imperial ibérica vale 140.000 euros; un buitre negro, 93.000; un alimoche, 46.000; y un búho real, 9.300).

En 2008 el Gobierno aprobó un Real Decrecto en el que se establecían medidas para proteger a las aves de morir electrocutadas. La norma asumía lque la Administración se hacía cargo de los gastos y daba un año de plazo para que cada Comunidad Autónoma publicara un inventario con sus tendidos más peligrosos y sus zonas de protección. Sin embargo, las administraciones públicas incumplieron la ley durante años, por lo que ha sido muy difícil cuantificar, y mucho menos actuar, para paliar el coste medioambiental de los tendidos eléctricos.

Por ejemplo, el presente estudio solo ha podido analizar los datos referentes a 11 comunidades autónomas que aportaron datos sobre 240.000 apoyos en líneas aéreas de alta tensión defectuosas que pueden resultar letales para aves de gran envergadura, como las rapaces. En algunas ocasiones, según los investigadores, estas aves caen al suelo electrocutadas, provocando incendios forestales. Entre 2005 y 2012 fueron hasta 30 los fuegos originados por esta causa.

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De hecho, el informe estima que la pérdida económica podría incluso ascender desde los 700 hasta 5.000 millones de euros, en función del origen de las valoraciones de las especies. El enorme impacto económico generado por la mala gestión de los tendidos eléctricos en mal estado justifica más que nunca, apuntan los investigadores, que se pongan en marcha de manera urgente las medidas de corrección recogidas en el decreto de 2008.