Liberación de tortugas en Cataluña

Más de 3.000 tortugas mediterráneas han sido reintroducidas en la zona desde 2005 para conseguir establecer una población estable

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A finales del año pasado fueron liberadas en el Parque Natural de la Sierra del Montsant, en la comarca tarraconense del Priorat, 210 ejemplares de tortuga mediterránea (Testudo hermanni) en el marco de un proyecto de reintroducción de la especie que lleva a cabo la Generalitat de Catalunya en colaboración con el Centre de Recuperació d’Amfibis i Rèptils de Catalunya (CRARC) y con el apoyo del Gobierno balear. En las islas Baleares la densidad de tortugas es una de las más altas de todo el Mediterráneo, y a través de sus centros de recuperación de fauna y de otras entidades con las que tiene un convenio de colaboración, como el Grupo Ornitológico Balear (GOB), cede parte de los ejemplares liberados. Con estas, son ya 3.000 tortugas mediterráneas las que se han reintroducido en esta zona natural desde 2005, con el objetivo de establecer una población estable.

La especie presenta una distribución muy reducida, restringida solo a determinados puntos del sur de Europa. Vive en maquias y garrigas típicamente mediterráneas y sufre a menudo los devastadores efectos de los incendios que asolan su hábitat. También se ve amenazada, entre otros factores, por la captura ilegal de ejemplares y la alta depredación de la que es objeto.

En la península Ibérica la especie prospera en un espacio protegido de la Comunidad Valenciana –la Serra d’Irta– y en cinco áreas protegidas de Cataluña. Además de en el Montsant, se han reintroducido ejemplares en los parques naturales del Garraf y del Delta del Ebro y en el Espacio Natural Protegido de la Serra de Llaberia. “Solo existe una población natural no introducida –explican Albert Martínez-Silvestre y Joaquín Soler, directores del CRARC–. Ronda los 8.000 individuos y vive en el Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera, en la provincia de Girona”. Una población autóctona, añaden, que necesita especial atención porque es altamente depredada por jabalíes y porque, debido al abandono de los pastos y el consiguiente aumento de matorrales espesos, la zona es muy susceptible a los incendios.