La lactancia en orangutanes es la más larga observada en primates

Los hallazgos podrían tener implicaciones significativas en la conservación de primates con tasas de reproducción lentas y en peligro de extinción

17 de mayo de 2017

Entender la forma en que los organismos gestionan la energía dedicada al crecimiento, la reproducción y la supervivencia, es fundamental para entender la biología y el comportamiento de una especie. De este modo, la lactancia materna se presenta como una inversión energética significativa para las madres en todas las especies de mamíferos. Es un aspecto crítico en el desarrollo humano y de otros primates, y su duración, así como el momento de introducir alimentos sólidos en la dieta, son también determinantes importantes de la salud a nivel poblacional.

Sin embargo, muchos aspectos de la lactancia en algunos animales siguen siendo poco conocidos. Para resolver estos desafíos, los investigadores reconstruyeron el patrón alimenticio de los orangutanes silvestres a través de ciertos elementos presentes en sus dientes que actúan como biomarcadores. Dichos patrones de crecimiento, los cuales se asemejan al de los anillos de los árboles, permitieron a los investigadores determinar la concentración en el tiempo de los elementos en los dientes de los bebés orangután procedentes de su alimentación materna, lo que les proporcionó una sustanciosa información sobre sus patrones de cuidado y dieta.

Los patrones de crecimiento de los dientes se asemejan al de los anillos de los árboles

Por otro lado, cabe decir que los hábitos de alimentación del orangután también han sido difíciles de estudiar debido a los retos que se presentan en su observación en libertad. Los orangutanes viven en ambientes altamente variables e impredecibles y es por ello que a partir la nueva investigación llevada a cabo por el Departamento de Medicina Ambiental y Salud Pública de la Icahn School of Medicine of Mount Sinai y biólogos evolutivos de la Universidad de Griffith en Australia, los científicos han desarrollado este nuevo método para desentrañar los patrones del cuidado que hacen de sus crías los orangutanes. Los resultados aparecen en el artículo Cyclical nursing patterns in wild orangutans publicado recientemente en Science Advances.

Con ello, los investigadores han podido descubrir que la lactancia en estos primates de naturaleza esquiva, puede llegar a dilatarse en más de 8 años, excediendo la edad máxima de destete jamás observada en cualquier especie de primate. Los hallazgos podrían tener implicaciones significativas en la conservación de varias especies de primates con tasas de reproducción lentas y en peligro de extinción como los orangutanes de Sumatra y Borneo, cuyo modo de vida resulta aún muy desconocido.

Así, poco se conocía hasta el momento acerca de la edad de destete en orangutanes silvestres, no obstante ahora algunos expertos sugieren que no se produce hasta transcurridos, al menos, 6 años desde el nacimiento. La nueva información deriva del estudio de ciertos elementos presentes en la dentadura de estos primates como el bario. Se trata este de un elemento no esencial a menudo asimilado por el organismo de diversos animales que, al igual que otros elementos como el calcio, pasa a formar parte fácilmente de los tejidos que conforman huesos y dientes al ingerir la leche materna durante el periodo de lactancia. Es por ello que el análisis de la presencia de bario en los tejidos de ejemplares jóvenes, se presenta como un método fiable para saber si un lactante o un individuo inmaduro sigue siendo amamantando por su progenitora.

Podemos aplicar estos hallazgos a futuros estudios en humanos; estudiar de manera fiable y precisa la relación entre la dieta infantil y salud durante la infancia

Los biomarcadores en los dientes de los orangutanes salvajes indican patrones de cuidado de sus crías muy relacionados con las fluctuaciones de los alimentos en sus hábitats, lo que pueden ayudar a guiar la comprensión de la evolución de la lactancia materna en humanos. Por consiguiente, Tanya M. Smith, autora principal del artículo y sus colegas analizaron los niveles de bario en los dientes de cuatro orangutanes a partir de su primer año de vida, proporcionando una de los primeros historiales detallados del cuidado parental en orangutanes silvestres. Tras este primer año de estudio encontraron que los niveles de bario generalmente disminuían con el tiempo, no obstante, continuaba presente durante el octavo y noveno año de vida.

"Las transiciones alimentarias de la primera infancia reflejan aspectos fundamentales de la vida, la historia y la evolución de los primates", declara Christine Austin, del Departamento de Medicina Ambiental y Salud Pública de la Icahn School of Medicine of Mount Sinai y coautora del estudio. "Al estudiar primero los patrones de lactancia de nuestros primos primates, podemos aplicar estos hallazgos a futuros estudios en seres humanos. Este método se puede utilizar para reconstruir el historial de la dieta de los seres humanos contemporáneos con el fin de estudiar de manera fiable y precisa la relación entre la dieta infantil y su resultante en la salud durante la infancia o en la vida posterior, así como recopilar información sobre los modelos de crecimiento de la población".

Del mismo modo los investigadores también encontraron con fluctuaciones cíclicas del elemento en cuestión estudiado, el bario. Este ciclo se cree que es el resultado de la disponibilidad cambiante e impredecible de la fruta en sus ecosistemas, lo que lleva a los orangutanes jóvenes a confiar en la leche materna durante un período de tiempo más largo.

"La evidencia de los patrones de lactancia plurianuales cíclicos y las edades de destete tardías en orangutanes, conducirán a nuevos estudios sobre cómo la disponibilidad de alimentos y otros factores ambientales afectan los patrones de cuidado en primates", añade Tanya Smith. "Aunque se necesitan más investigaciones para determinar como pueden influir los patrones de lactancia materna en bebés humanos en su capacidad de adaptarse, por ejemplo, al estrés ambiental durante la infancia”, concluye.

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