Ecuador crea el Santuario Marino de Galápagos

La zona comprendida entre las islas de Darwin y Wolf posee la mayor biomasa de tiburones del planeta

El Gobierno de Ecuador, a través del Ministerio del Ambiente, ha creado el Santuario Marino de Galápagos "con el fin de proteger al tiburón martillo, una especie en extinción", informó ayer dicho ministerio en un comunicado. El nuevo Santuario Marino está ubicado entre las islas de Darwin y de Wolf, ambas ecuatorianas y pertenecientes a la Reserva Marina de Galápagos, la segunda más grande del mundo. Estas islas contienen el último arrecife de coral de la Reserva Marina de Galápagos y sus aguas poseen la mayor biomasa de tiburones del planeta y reciben la única migración de tiburones ballena en estado de gestación. El Santuario Marino cuenta con el respaldo de National Geographic Society a través del proyecto Mares Prístinos, dirigido por Enric Sala y con el fin de localizar, investigar y proteger los últimos reductos vírgenes del océano.

Uno de los objetivos consiste en proteger al tiburón martillo, en peligro de extinción

La nueva zonificación, anunciada por el presidente Rafael Correa, supondrá una protección del 33 por ciento de la Reserva Marina de Galápagos y un 59 por ciento del Parque Nacional Galápagos, unas cifras muy superiores a las anteriores. La zona situada entre las islas de Darwin y Wolf está considerada la mejor del mundo para la práctica del buceo deportivo porque permite el avistamiento de un gran número de especies autóctonas. "A pesar de ese valor extraordinario a nivel global, no están totalmente protegidas todas las superficies de las islas y sus aguas adyacentes, lo que amenaza la futura preservación de esta joya mundial de la naturaleza", indica el Ministerio del Ambiente. La nueva zonificación es el resultado "de un gran proceso de socialización iniciado en 2014" y que se ha llevado a cabo "con la participación activa de todos los sectores productivos y, en especial, de los pescadores artesanales".

En el acto celebrado ayer en el Palacio de Carondelet participaron el científico Enrica Sala y el cantante Miguel Bosé, "uno de los mayores defensores del Santuario y del conjunto de Galápagos frente a la vulnerabilidad climática y cuyo involucramiento y gestión han sido clave para este acuerdo".