Descubierto el primer escarabajo de tierra de la Antártida

Los investigadores han hallado dos fragmentos fosilizados de las alas anteriores de una nueva especie de carábido, bautizada como 'Antarctotrechus balli'

1 / 5

1 / 5

antartida1. Fósiles de las alas anteriores

Fósiles de las alas anteriores

Fragmentos fosilizados de las alas anteriores o élitros de dos carábidos de entre 14 y 20 millones de años de antigüedad.

Foto: Allan Ashworth

2 / 5

antartida2. Comparación

Comparación

El fragmento fosilizado de Antarctotrechus balli (a la izquierda) comparado con tres especies actuales de carábidos.

Foto: Allan Ashworth

3 / 5

antartida3. Comparación de los ápices

Comparación de los ápices

Comparación de los ápices del Antarctotrechus balli (arriba) y de una especie actual de carábido.

Foto: Allan Ashworth

4 / 5

antartida4. Lugar del hallazgo

Lugar del hallazgo

Lugar del hallazgo en una pared rocosa ubicada en el glaciar Beardmore, uno de los mayores glaciares del mundo.

Foto: Allan Ashworth

5 / 5

antartida5. Continente antártico

Continente antártico

Distribución de las especies existentes de Trechisibus, Tasmanorites y Nothofagus y el lugar del hallazgo del fósil A. balli en el glaciar Beardmore.

Imagen: NOAA / Allan Ashworth

Alec Forssmann

29 de noviembre de 2016

Los escarabajos peloteros toman instantáneas del cielo para orientarse

Más información

Los escarabajos peloteros toman instantáneas del cielo para orientarse

Unos científicos norteamericanos han descubierto el primer carábido de la Antártida gracias al hallazgo de dos fósiles de entre 14 y 20 millones de años de antigüedad, de comienzos o mediados del Mioceno, antes de que la Antártida se congelara completamente. Los fósiles consisten en dos fragmentos de las alas anteriores, denominadas élitros, de dos carábidos, conocidos vulgarmente como escarabajos. La nueva especie se denomina Antarctotrechus balli y se desconoce si podía volar o no.

Los fósiles han sido hallados en el glaciar Beardmore, uno de los mayores glaciares del mundo, presente en la literatura fantástica de Lovecraft. "A. balli ocupó las riberas con escasa vegetación de un arroyo que formaba parte de un sandur a la cabeza de un fiordo en las montañas Transantárticas", explican Allan Ashworth y Terry Erwin, los autores del estudio, publicado la semana pasada en ZooKeys. La fauna de insectos de la Antártida es tan insignificante que sólo se compone de tres especies de mosquito no volador, entre ellas la especia Belgica antarctica. La ausencia de biodiversidad se debe principalmente a la falta de humedad y vegetación y a las bajas temperaturas.