Curiosas fotos del nacimiento de un primate

Los geladas suelen dar a luz en reclusión total. Asiste en esta galería fotográfica al raro y a la vez mágico momento del parto de estos monos

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

El gelada es una especie de primate catarrino de la familia Cercopithecidae endémica de las tierras altas de Etiopía.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

Pesan entre 13 y 20 kilogramos, y al igual que los babuinos, son terrestres y pasan el tiempo alimentándose en las praderas.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

Cuando llega el momento de dar a luz, las geladas de Guassa, Etiopía, normalmente muy sociales, a menudo se aíslan para evitar el comportamiento agresivo de otros miembros de la manada.  

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

En el momento del parto permanecen en silencio en un esfuerzo por no alertar a los depredadores.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

Los geladas viven en pequeños grupos compuestos por un macho, varias hembras y sus crías.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

Estas pequeñas bandas se unen con otras para alimentarse, formando grupos de hasta 350 individuos. Ocasionalmente se ha visto reunidos a más de 650 geladas alimentándose, formando subgrupos más pequeños entre ellos dentro de ese conjunto.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

Es el único primate no humano con la capacidad de sostener una conversación con sus semejantes a partir de rápidas modulaciones del tono y volumen de la voz. Realiza esto mediante el chasquido de los labios.

Foto: Jeff Kerby

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Theropithecus gelada

Theropithecus gelada

A pesar de que no se les considera una especie amenazada, se cree que sólo existen unos 50.000 o 60.000 ejemplares en todo el mundo.

Foto: Jeff Kerby

14 de marzo de 2017

Macacos japoneses, los monos de las nieves

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¿Cómo capturar un momento inolvidable que transcurre en un abrir y cerrar de ojos? En ocasiones es tan solo cuestión de suerte. Y fue la suerte la que vino a visitar al fotógrafo Jeff Kerby cuando se encontró -mientras trabaja en Etiopía para National Geographic fotografiando a una manada de geladas- con la increíble escena del parto de uno de estos monos.

El destino tiene estos caprichos; mientras Kerby y un equipo de investigadores estaban cerca de un grupo hembras, una de ellas, visiblemente embarazada, recibió la llamada de la naturaleza en su máxima expresión. Rápidamente el fotógrafo enmarcó el momento y presionó el obturador. El resultado: dos caras unidas al mismo cuerpo en las que se hace difícil determinar cual expresa mayor extrañeza.

Sin embargo no todo en la suerte es azar. Alguien más humilde que sabio dijo una vez: “hay que ver que, cuanto más trabajo, más suerte tengo”.

Dos caras unidas al mismo cuerpo en las que se hace difícil determinar cual expresa mayor extrañeza

"Tenía la ventaja de haber sido biólogo antes de convertirme en fotógrafo", relata Kerby. Había observado a los geladas durante años, así que cuando vio a la hembra encinta alejarse de su grupo -raro comportamiento en la especie- y callarse -comportamiento más raro aún- tomó el teleobjetivo y la siguió.

Lo que vino después fueron 20 agonizantes minutos de contracciones, espasmos musculares y rápidos cambios de posición. Kerby, que permanecía estático, observaba a unos 5 metros desde una posición elegida deliberadamente para observar con discreción. La combinación de la lenta llegada del bebé y el punto de vista estratégico de Kerby dieron lugar a esta fantástica serie de imágenes.

Los geladas, Theropithecus gelada, generalmente, prefieren dar a luz a los nuevos miembros del grupo en la intimidad. Incluso los investigadores que dedican su carrera al exclusivo estudio de esta especie, con suerte, pueden ser testigos de uno o dos nacimientos en toda su carrera. De este modo la serie de fotos muestra un momento muy especial sobre todo en el ámbito de la conservación de la vida silvestre; un campo a menudo centrado en la disminución de las poblaciones y la pérdida de su hábitat. Un campo en el que asistir a comienzo de la vida, y no a su final, resulta especialmente gratificante.