Los animales heredan las redes sociales de sus madres

Según han descubierto, el estatus social no se adquiere genéticamente, sino que en parte se 'hereda' del comportamiento social de la madre

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AP 895517428818. Hiena manchada

Hiena manchada

Además de ser uno de los depredadores más eficaces de África, las hienas manchadas son animales sociales sorprendentemente amables. Sus clanes son matriarcales, con hembras que dominan grupos de 80 o más individuos. Para facilitar el proceso de reintegración, cuando se rompe un clan, las hienas de todas las edades, rangos y sexos participan en unos ceremoniales en los que se saludan de una en una.

Foto: Gtres

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Damanes de El Cabo. Damán de El Cabo

Damán de El Cabo

El damán de El Cabo, un mamífero parecido a una marmota grande, es un animal gregario. Vive en grupos que pueden alcanzar los 80 individuos.

Foto: Gtres

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Delfines Mulares. Delfín mular

Delfín mular

Además de ser uno de los animales más inteligentes del planeta, los delfines también comparten fortísimos vínculos sociales y emocionales que ayudan a cohesionar sus comunidades.

Foto: Gtres

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AssortativityViridis. Diagrama de puntos

Diagrama de puntos

Los investigadores idearon un modelo matemático y representaron en un diagrama las diferentes conexiones establecidas entre diferentes individuos.

Universidad de Pennsylvania

30 de junio de 2016

Aumentan las poblaciones de lince ibérico

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Puede que los delfines, los lagartos y las hienas no tengan Facebook ni Twitter, pero, como animales sociales que son, sus contactos ejercen un importante rol en sus vidas, incluyendo la búsqueda de pareja, la reproducción y hasta la probabilidad de contraer una enfermedad.

Esta es la conclusión de un nuevo estudio llevado a cabo por dos biólogos de la Universidad de Pennsilvania y publicado recientemente en la revista Nature Communications. Los investigadores han desarrollado un modelo matemático que representa las redes sociales que se tejen en las poblaciones animales. En él, se estudian qué contactos tiene un ejemplar desde que nace y se calcula qué probabilidad tiene de establecer lazos sociales con otros individuos que a su vez estén relacionados con la madre. Los resultados del modelo indican que es más probable que un individuo acabe relacionándose precisamente con los 'contactos' de la madre, un hábito que a la larga acaba provocando la creación de clusters, o grupos compactos, entre poblaciones.

El equipo de investigación, conducido por Amiyaal Ilany y Erol Akcay, del departamento de biología de la Universidad de Pennsylvania, ha realizado un seguimiento de diferentes especies: lagartos, damanes de El Cabo, hienas manchadas y delfines mulares. "El modelo puede extrapolarse a la vida real y mostrar el grado de distribución de los lazos sociales entre animales, lo cual nos permite medir las conexiones entre distintos individuos y capturar la distribución de lo que denominamos 'coeficiente de cluster', un indicador empleado para medir la concentración de individuos de una población", dice Ilany.

El modelo puede extrapolarse a la vida real y mostrar el grado de distribución de los lazos sociales entre animales

A partir únicamente de dos indicadores (si existe o no existe conexión entre un individuo y los contactos de la madre) los investigadores han concluido que el patrón reproduce los rasgos más característicos de las redes sociales reproducidas por estos animales en la naturaleza. El modelo, dicen, podría encajar mejor entre los mamíferos, más dependientes de sus madres, que, por ejemplo, entre los mosquitos. Sin embargo, puede ser especialmente útil para analizar cómo el ser humano ha tejido históricamente sus redes sociales.

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es la transmisión del estatus social del individuo a través del aprendizaje. Los expertos aseguran que este no se adquiere genéticamente, como muchos investigadores habían sostenido hasta la fecha, sino que en parte se 'hereda' del comportamiento social de la madre. Es como si pensaran: "Si copio a mamá, adquiriré su rango social,” asegura Ilany. El próximo paso de los investigadores es demostrar hasta qué punto esa "herecia social" adquirida por los individuos puede influir en ámbitos como la transmisión de información o incluso de enfermedades.

El siguiente vídeo realiza un seguimiento a partir de los datos de los lazos establecidos por cada individuo desde su nacimiento. Como puede comprobarse, las poblaciones acaban formando "clusters", o grupos compactos.