2017 empieza con un 7% menos de gorriones en España

Según la organización conservacionista SEO/Birdlife, la población de estas aves se ha reducido en 12 millones de ejemplares en el último año

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Perfecta convivencia con los humanos

Perfecta convivencia con los humanos

El gorrión común (Passer domesticus) es el ejemplo perfecto de convivencia entre humanos y aves salvajes. Sin embargo, en los últimos años, ha disminuido mucho la cantidad de ejemplares que viven en las ciudades de España.

Foto: Gtres

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La alimentación de los gorriones

La alimentación de los gorriones

Los pequeños gorriones son omnívoros, sin embargo su alimentación está basada principalmente en semillas, frutas y bayas

Foto: Gtres

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Anemia y malnutrición

Anemia y malnutrición

Los ornitólogos han detectado que los gorriones que habitan en núcleos urbanos presentan anemia y malnutrición.

Foto: Gtres

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Falta de alimento y contaminación

Falta de alimento y contaminación

Según han podido comprobar los biólogos, la ausencia de alimento en las ciudades y el aumento de la contaminación atmosférica son letales para esta pequeña ave típica de las urbes.

Foto: Gtres

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El termómetro de la salud de la ciudad

El termómetro de la salud de la ciudad

Para SEO/BirdLife el descenso de la población de gorriones y de otras aves urbanas es una prueba más de la escasa salud de nuestras ciudades.

Foto: Gtres

Según la organización conservacionista SEO/Birdlife, la población de estas aves se ha reducido en 12 millones de ejemplares en el último año

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El gorrión común, designado ‘ave del año’ por SEO/Birdlife, lo tiene cada vez más difícil para sobrevivir en nuestro país. Según datos de la entidad conservacionista, en el último año su población ha caído un 7%. Si tomamos los últimos años como referencia, acumula una caída del 15%, o, lo que es lo mismo, unos 25 millones de ejemplares menos.

El gorrión común (Passer domesticus) representa a la perfección la convivencia entre humanos y aves salvajes. De hecho, es especialmente dependiente del hombre, por ello es difícil avistarlo en zonas despobladas o con falta de actividad humana. Está presente en casi todos los pueblos y ciudades de nuestro país, mientras que escasea en zonas de mayor altitud y bosques alejados de las poblaciones. El hecho de que escasee en zonas pobladas, donde debería estar presente, es indicativo, según SEO/Birdlife, de la delicada situación a la que se enfrentan estas pequeñas aves paseriformes.

“Cada vez son menos los pollos que logran sobrevivir y menos las veces que se reproducen por lo que, aunque en primaveras con buenas características se recupera algo su población, en temporadas perores los bajones son acusados”, afirma Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Seguimiento y Estudio de Aves de SEO/Birdlife”.

Contaminación y falta de alimento: las posibles causas

Según los estudios llevados a cabo por la ONG, el acusado declive podría estar relacionado con el agravamiento de la contaminación atmosférica y la falta de alimento en las grandes ciudades. Entre otras conclusiones, los ornitólogos han detectado que los individuos que habitan en núcleos urbanos presentan anemia y malnutrición, además de un mal funcionamiento de sus sistemas de defensa antioxidante.

Aunque son omnívoros, la alimentación de los gorriones se basa fundamentalmente en semillas, frutas y bayas. En menor medida consumen insectos que capturan durante el vuelo. Los pollos en nido son cebados con una dieta animal –más rica en proteínas- fundamentalmente a base de larvas de todo tipo, desde saltamontes hasta grillos o escarabajos.

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La ausencia de alimento disponible en las ciudades y el aumento de la contaminación atmosférica son letales para un ave ha reducido su población en el continente europeo en un 63% desde 1980. En algunas ciudades, como Londres, apenas pueden verse por la calle.

Para evitar su acelerado declive, la SEO/Birdlife apuesta, entre otras medidas, por adoptar planes urbanísticos que incluyan un mayor número de espacios verdes que puedan cubrir las necesidades de los gorriones y otras especies urbanas al tiempo que disminuya la concentración de partículas nocivas en el aire que respiramos. El descenso de la población de gorriones, igual que el de otras aves de urbanas, no deja de ser, según la entidad conservacionista, un ‘termómetro’ de la salud de nuestras ciudades.