Abran paso al mijo

mijo

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26 de diciembre de 2014

Junto con el trigo sarraceno y la quinoa, el mijo es uno de los cereales clave de la antigüedad, pero mucha gente sigue asociándolo con una sola cosa: comida de pájaros. Cierto es que en Estados Unidos y Europa se destina casi en exclusiva a pienso para animales, pero en algunas regiones de China, India y África, el mijo –un alimento muy proteico cuyo cultivo requiere poca agua– es una importante fuente de nutrición.
También podría ser clave para alimentar a una población mundial al alza. Resiste la sequía y el calor extremo, lo que lo convierte en un cultivo idóneo para un clima cambiante, opina el agrónomo Hari Upadhyaya. Es más, su sabroso grano crece rápido y resiste las plagas. Todo lo que esta joya alimentaria necesita es que se divulguen sus ventajas, afirma Jim Larsen, portavoz de los productores de mijo de Colorado. Aunque introducir el consumo de un alimento siempre cuesta un gran esfuerzo, el mijo podría beneficiarse de una moda dietética muy en boga: no contiene gluten.