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Vida salvaje sin fronteras

Vida salvaje sin fronteras

Vida salvaje sin fronteras

El proyecto de los "parques de la paz", consistente en la creación de áreas de conservación transfronterizas en toda el África meridional, permite abrigar la esperanza de restaurar los ecosistemas, reavivar el turismo y crear confianza entre las naciones de un continente desgarrado por las guerras y acuciado por la pobreza.

La valla que delimita el lado oriental del Parque Nacional Kruger es imponente: cinco gruesos cables con un resistente enrejado de malla romboidal, tendidos entre unos postes de sujeción hechos con raíles de vía férrea clavados en bases de cemento. Hay algo extraño en este vasto cordón de factura humana, este telón de acero africano. Su silueta metálica atraviesa en línea recta casi 400 kilómetros de bush (monte bajo con árboles aislados) siguiendo una frontera colonial arbitraria que divide un ecosistema y obstruye antiguas sendas animales. Pero ha sido un arma vital para proteger el santuario de vida salvaje de la República de Sudáfrica del apocalipsis del otro lado. Uno puede sobrevolar la zona durante horas, como hice yo, rozando los altísimos cumulonimbos y aguzando la vista hacia Coutada 16, la reserva natural mozambiqueña que linda con el Kruger, y no ver un solo animal, ni siquiera una senda solitaria. Veinte años de guerra civil han costado a Mozambique un millón de vidas humanas y han exterminado su fauna.Lea el artículo completo en la revista.