ECOLOGÍA

Una contaminación milenaria

mediteraneo

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13 de abril de 2012

Hace más de 2.000 años griegos y romanos ya contaminaban el mar Mediterráneo

La contaminación del Mediterráneo no es, ni por asomo, un fenómeno moderno. Científicos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) del CSIC han llegado a esta conclusión tras estudiar la concentración de residuos metálicos contenidos en los sedimentos de las praderas de posidonia (Posidonia oceanica) de la bahía de Port Lligat, en la Costa Brava gerundense. Los investigadores han podido comprobar que el ser humano empezó a contaminar el Mare Nostrum hace la friolera de 2.800 años. «El inicio de la polución coincide con el auge del desarrollo minero, metalúrgico, cultural y tecnológico de las civilizaciones humanas de los períodos griego y romano», explica el director de la investigación, Miguel Ángel Mateo, del Departamento de Ecología Marina del CEAB.

El estudio se ha centrado en una superficie de algo más de 94.000 metros cuadrados alfombrada por praderas de posidonia, bajo las cuales se hallan sedimentos de cinco metros de grosor en los que se puede observar estratos de hasta 4.500 años de antigüedad. «Estos depósitos son un registro privilegiado para la reconstrucción del pasado de la costa mediterránea, un área especialmente expuesta a las perturbaciones naturales y antropogénicas», añade Mateo.

Los resultados del estudio revelan que la concentración de metales pesados se detecta a partir de 2.800 años atrás. Posteriormente, hace 2.500 años, se produjo un incremento en las cantidades de zinc, plomo, cadmio, arsénico y hierro, especialmente durante el período romano. «A lo largo de los últimos 1.200 años la presencia de metales ha aumentado de forma gradual, y hace 350 años, a partir de la revolución industrial, el plomo, el cinc y el arsénico se han incrementado de forma notable.» Además de ilustrarnos sobre nuestra tradicional y contaminante forma de relacionarnos con el mar, este estudio prueba también que las praderas de posidonia almacenan una gran cantidad de metales pesados, que actúan como filtro y sumidero de polución en la primera línea de costa. –Eva van den Berg

Foto: Bernhard Limberger / LOOK / Gtres