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Un río represado

Un río represado

Un río represado

El número de salmones que remonta el río Columbia y sus afluentes está disminuyendo de forma alarmante a pesar de las drásticas medidas que se están poniendo en práctica para protegerlos. Los habitantes del Noroeste de Estados Unidos se enfrentan a una decisión de gran importancia: ¿se desmantelarán algunas de las 264 presas, 14 de ellas en el cauce principal, para salvar a los peces? Su construcción convirtió la región en un paraíso para la agricultura, pero al mismo tiempo causó estragos entre la población del pez más emblemático de la zona. Los partidarios y los detractores de la demolición

Un idílico atardecer de primavera, el remolcador Mary B, con una barcaza amarrada a proa, mantenía su rumbo en el río Columbia, a 225 kilómetros del océano Pacífico. La temperatura se acercaba a los 20 °C. Algunas nubes flotaban altas en el cielo azul.A ambas orillas del río se alzaban los escarpados afloramientos basálticos, cubiertos de árboles, de la garganta del Columbia, cuyo aspecto se asemejaba mucho al que presentaban cuando Lewis y Clark los cruzaron de camino hacia el Pacífico hace casi 200 años. En aquella época, entre 10 y 16 millones de salmones del Pacífico remontaban el río cada año en dirección a sus lugares de freza, una de las rutas migratorias de peces más grandes de América del Norte.Lewis y Clark apenas reconocerían el Columbia de hoy. Los ingenieros han construido en su cauce principal 14 presas, y unas 250 más en sus afluentes, distribuyendo el caudal total del río en una serie de embalses.Lea el artículo completo en la revista.