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Un cuerpo invencible

Un cuerpo invencible

Un cuerpo invencible

Al perfeccionar sin descanso el cuerpo y la mente, los atletas desafían los límites del rendimiento humano. El instinto del deporte y de la competición ha servido para espolear la imaginación y para inventar nuevos sistemas para forzar nuestra anatomía hasta sus límites. Pero, ¿dónde están los límites?

"¿A qué velocidad puedo correr?" "¿Puedo batir un récord?""¿Por qué no?", replica Bill Kaiser, especialista en deportes acuáticos del equipo estadounidense de natación. Me coloca un arnés en la cintura, me meto en la calle uno de la piscina de 50 metros del Centro de Entrenamiento Olímpico de Colorado Springs, le indico a Kaiser que estoy listo y me impulso contra la pared.Mi cuerpo parece una bala en el agua. Mis brazos y mis hombros nunca se han movido con tanta fuerza. Parece que cada brazada me impulsa el doble de lo normal. Me siento eufórico, como si las endorfinas bulleran en mi cerebro.Kaiser ha enganchado mi arnés a un sistema de poleas, el remolque, un mecanismo de entrenamiento que arrastra a los nadadores un 5% más rápido de lo que lo harían sin él, lo que les permite experimentar la sensación de velocidad y ajustar conforme a ésta su ritmo de brazadas y las rotaciones del cuerpo para nadar más deprisa por sí solos. En mi caso, con el remolque avanzo casi un 50% más rápido de lo que es habitual en mí.Lea el artículo completo en la revista.