Entrevista a Fernando G. Baptista

Un bilbaíno en National Geographic

Las ilustraciones e infografías de este artista gráfico iluminan las páginas de la Geographic

fernando baptista

fernando baptista

25 de febrero de 2014

Un día de diciembre de 2006, Fernando Baptista recibió una llamada telefónica que cambió su rumbo profesional de forma inesperada.
Este ilustrador e infógrafo bilbaíno llevaba 14 años trabajando en el periódico El Correo cuando un editor gráfico de National Geographic se puso en contacto con él para proponerle su incorporación al equipo encargado de realizar los gráficos de la Sociedad. Hoy es el editor senior de infografía en la sede de National Geographic, en Washington, D.C.

¿Tardaste mucho en meditar tu respuesta?
No, solo pedí que me dejaran acabar el curso académico, pues, en paralelo a mi trabajo en El Correo, impartía clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Pero no hubo problema. En septiembre de 2007 ya estaba en Washington, D.C.

¿Cómo habían conocido tu trabajo en National Geographic?
Gracias a los premios que había ganado en distintos certámenes convocados por la Sociedad de Diseño de Noticias (Society for News Designs). Los trabajos premiados aparecen publicados en libros, y allí vieron mi estilo de trabajo.

En la actualidad desempeñas el cargo de editor senior de infografía. ¿Cuánta gente hay en tu equipo?
Mi jefe es el editor gráfico de la revista. Él se encarga de distribuir los encargos a los distintos infógrafos, según el tema del que se trate y el estilo que se prefiera para desarrollarlo. Cuando recibo el encargo, lo primero que hago es contratar a un especialista en la materia en cuestión que se ocupa de realizar una investigación previa. También cuento con la colaboración de un asistente de producción, un diseñador, una persona para los textos y, muy a menudo, un cartógrafo.

¿Cómo definirías tu estilo?
Bueno, mi especialidad, aunque he hecho de todo, son los gráficos ilustrados o diagramáticos. Es decir, que más que centrarme en una infografía fundamentada en una serie de datos, planteo mis trabajos basándome en representaciones visuales de los conceptos.

¿Cómo se inicia el proceso de trabajo?
Una vez se me asigna la misión de hacer las infografías de un tema concreto, me documento con la ayuda del especialista. A menudo viajo al lugar donde se halla lo que tengo que ilustrar y allí, además de ver con mis propios ojos el objeto de mi trabajo, hablo con expertos locales y recopilo toda la información que necesito.

Y a partir de ese momento ya te pones a dibujar…
Sí, entonces, ya en mi despacho, empiezo con los bocetos y el planteamiento gráfico. En ocasiones es muy complejo y puedo preparar hasta diez versiones diferentes de esa infografía. Por tanto, lo que suele pasar es que el gráfico evoluciona y cambia mucho a lo largo del proceso de creación, durante el cual es supervisado infinidad de veces.

Ciertamente el sistema de control de NG es exhaustivo. Casi un centenar de personas llegan a supervisar cada infografía que haces, y un proyecto gráfico puede pasar hasta una decena de sesiones de control antes de recibir el visto bueno. ¿Qué opinas de este seguimiento tan riguroso?
El objetivo es alcanzar el máximo grado de perfección. Por ello se contacta con los mejores expertos y contamos con un investigador que es el nexo entre ellos y nosotros. Durante varios meses los expertos contrastan el desarrollo del trabajo gráfico y corrigen los errores. A medida que va evolucionando, el proyecto se muestra en múltiples reuniones: al equipo del «story team» (responsables de la producción y creación del artículo), al equipo ejecutivo y a varias personas más que se encargan de contrastar cada detalle. Son muchísimas reuniones e intercambios de e-mails con mucha gente. Cuando se alcanza uno de los últimos pasos, el denominado «post it review», o revisión previa a la publicación, toda la plantilla de la revista revisa el número completo y da su opinión, lo que puede generar nuevos cambios. Es verdad que puede llegar a convertirse en un proceso largo y pesado, incluso saturador, pero yo creo que merece la pena. Obtenemos un resultado final muy bueno a todos los niveles: en cuanto a la ilustración por supuesto, pero también en los contenidos, la información que se da al lector, el diseño… Eso es lo que cuenta, al fin y al cabo.


fernando baptista
MARK THIESSEN / NATIONAL GEOGRAPHIC

Hablemos del proyecto infográfico relativo a la cúpula de Brunelleschi. ¿Cómo surgió la propuesta?
La idea de realizar la infografía del Duomo de Florencia surgió porque National Geographic Television estaba preparando un documental sobre Santa Maria del Fiore y Jamie Shreeve, del equipo ejecutivo, me preguntó si le veía posibilidades desde el punto de vista gráfico. Busqué algo de información y me pareció que el tema tenía un potencial tremendo. Se lo comenté a Shreeve, la propuesta se aprobó… y me embarqué en el que sin duda ha sido el trabajo más difícil que he realizado en National Geographic.

¿Cómo te enfrentaste a una serie de gráficos tan compleja?
Lo primero que hice fue contactar con la gente de televisión. Cuando los llamé, ya estaban en Florencia y tenían previstas varias reuniones con expertos. Así que me preparé para reunirme con ellos en la ciudad de la Toscana lo antes posible. Antes, había recopilado toda la información que pude y contratado a una investigadora, Fanna Gebreyesus, que ha trabajado conmigo en varios proyectos. Estuvimos en Florencia cinco días, durante los cuales hablé con varios especialistas en arquitectura renacentista y visité la cúpula en reiteradas ocasiones. Tuve la suerte de poder acceder a zonas no abiertas al público y vi la maqueta a escala 1:5 que está construyendo el arquitecto Massimo Ricci, uno de los grandes conocedores de las técnicas arquitectónicas de Filippo Brunelleschi. Visité varios museos y volví con una serie libros recomendados por los expertos, así como con planos y bocetos explicativos de los arquitectos. Además, tomé unas 500 fotos de la cúpula, de las maquetas, de los planos… En fin, ¡unos días de documentación intensiva!

Así que regresaste a Washington con toda la información necesaria para ponerte a trabajar.
Exacto. A la vuelta empecé el trabajo planteando una serie de bocetos para hacer las dos caras del desplegable. La parte donde se ilustra la construcción de la cúpula la tenía bastante clara. En cambio, me costó encontrar la idea conceptual para la otra cara. Hasta que se me ocurrió que sería interesante contextualizar el Duomo junto con otras cúpulas a lo largo de la historia, y así surgió el planteamiento de “La cúpula en el tiempo”.

Es sabido que cuando acometes un encargo sueles realizar maquetas e incluso esculturas para tener muy claras las proporciones de lo que vas a dibujar. ¿Fue así también con la cúpula de Santa Maria del Fiore?
Sí, tras diseñar las partes donde se incluye la información del gráfico y esbozar la ilustración, hice un modelo a escala para dominar las proporciones, encontrar el mejor punto de vista y saber cómo iluminar la cúpula de una forma realista.
Fanna trabajó codo con codo con los expertos para recopilar datos y determinar los detalles tanto del Duomo como de cada una de las cúpulas que aparecen en el desplegable; tardó unas 150 horas en reunir la información necesaria. Tras intercambiar cientos de e-mails con los especialistas, se confirmó que todo estaba correcto. Luego, con la ayuda de varios becarios y compañeros, concretamos los detalles de los dibujos. Por su parte, el equipo encargado de los textos se volcó en explicar con la mayor claridad los aspectos más técnicos.

Además de la propia infografía, tuviste que idear un proyecto visual para la web de National Geographic y para iPad, ¿verdad?
Cierto. Pensé que tanto para el iPad como para la web podía ser interesante crear un vídeo de animación que mostrara la información técnica de forma sencilla, usando la idea de los dibujos de estilo abocetado, del mismo modo que los expertos en Florencia me explicaron los detalles de la cúpula. Cuando, durante las revisiones del vídeo, se comentó que el resultado final podría ser demasiado formal, pensamos en crear un personaje, ¿y quién mejor que el propio Brunelleschi? En un principio planteamos un personaje tridimensional, pero finalmente lo resolvimos en dos dimensiones. Después de realizar una docena de diseños, dimos con el Brunelleschi que más nos gustó.

¿Tenías experiencia previa en el campo audiovisual?
La verdad es que era el primer vídeo que hacíamos con dibujos animados tradicionales. Aprendimos al estilo de la vieja escuela: a base de ensayo y error.
Pero afrontamos el reto y, junto con tres compañeros, en poco mas de dos semanas creamos un vídeo de casi cuatro minutos mezclando el dibujo animado tradicional con los programas más modernos. Dibujé más de 600 fotogramas, escenas de fondos y explicaciones técnicas, combinando el humor con el rigor. Fueron unos tres meses y medio de trabajo muy duro y, sin duda, fue todo un reto. ¡Ahí está, colgado en la web!

Supongo que en este trabajo te toca afrontar proyectos de índole muy diversa, lo que te permite aprender de campos muy distintos. Pero, ¿cuáles son tus temas preferidos?
Hasta ahora he disfrutado mucho de todos los gráficos que he hecho en NG. La verdad es que nunca sabes qué tema puede dar mas de sí. A veces algunos parecen tener un potencial limitado y luego resultan muy interesantes. Me gustan en especial los proyectos relacionados con la historia, las ciencias naturales y los animales. Lo bueno es que cada proyecto te permite conocer a gente diversa e interesante, y realmente llegas a aprender muchísimo de cada uno de ellos. Gracias a mi trabajo he profundizado en temas tan variopintos como Jerusalén, los pingüinos, los leones, las cúpulas, antiguos templos en Turquía, tumbas en el Tibet, barcos árabes…

¿Cómo lleva un bilbaíno la vida en la capital de USA?
Me gusta la vida en D.C. Es una ciudad tranquila, verde, con mucha vida cultural y social. Yo vivo a cinco minutos andando de la oficina. Cuando estuve aquí por primera vez en el año 2003 impartiendo una conferencia, pensé: «yo creo que viviría aquí estupendamente». Y, bueno… aquí estoy.