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Tras la pista del Archaeoraptor

Tras la pista del Archaeoraptor

Tras la pista del Archaeoraptor

En el reportaje "Tenía plumas T.Rex?", de noviembre de 1999, mostrábamos un "eslabón perdido" entre los dinosaurios y las aves. Nos engañó a todos. La Geographic propuso al veterano periodista Lewis M. Simons que indagase sobre lo sucedido. En este número publicamos los resultados de su informe.

Su nombre, Archaeoraptor liaoningensis Sloan, es casi tan largo como su cola, pero para mis ojos profanos aquellos huesos descarnados parecían los restos del pollo de la cena del domingo anterior. Sin embargo, para algunos paleontólogos eminentes que vieron el pequeño esqueleto era la clave que buscaban desde hacía tiempo de un misterio de la evolución. Para otros miembros de esta comunidad, con frecuencia hirsuta y decididamente individualista, era una broma de mal gusto. Y para Bill Allen, editor de National Geographic, fue un quebradero de cabeza enorme.El pasado noviembre, la revista proclamaba que el descubrimiento del fósil en una empobrecida región del nordeste de China proporcionaba "un eslabón perdido en la compleja cadena que conecta a los dinosaurios con las aves", y se felicitaba de contribuir a financiar la investigación. Dos meses más tarde, cuando resultó que el fósil había sido hábilmente ensamblado con partes de diferentes criaturas, es decir, era un fraude, Allen pasó con rapidez de la sorpresa a la humillación y el enfado.Cuando se calmó, el editor me pidió que intentara averiguar qué había pasado. "Consigue toda la información que puedas. ¿Cómo nos metimos en este embrollo? ¿Quién ensambló el fósil? ¿Cómo pasó de un agujero en el suelo hasta nuestras páginas? ¿Quién tiene la culpa? Que se sepa toda la verdad."Lea el artículo completo en la revista.