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Tras el rastro del leopardo

Tras el rastro del leopardo

Tras el rastro del leopardo

Silencioso y esbelto, cubierto con un sedoso y elegante abrigo de manchas, Tjololo, un cachorro de leopardo de cinco años de edad y setenta kilos de peso, lucha por sobrevivir en las 5.700 hectáreas que conforman su territorio: la Reserva de Caza Mala Mala, en el veld sudafricano.

En palabras del naturalista Maitland Edey, el leopardo "es un animal de la oscuridad, e incluso en la oscuridad viaja solo". Sin embargo, durante 19 meses un macho de la Reserva de Caza Mala Mala, en la República de Sudáfrica, permitió que me convirtiese en su compañero. Le llamé Tjololo, una combinación de swazi y shangaan que significa "el que está solo".No es fácil seguir a un ejemplar de Panthera pardus por el bush, pero hace años un veterinario del Parque Nacional Kruger implantó a Tjololo un dispositivo de localización para controlar su recuperación de las heridas causadas por un jabalí verrugoso. Como antiguo guardabosque pude hacer uso exclusivo de la frecuencia del implante, y así logré seguirle y ganarme su confianza. Con el tiempo conseguí acercarme hasta oír el chasquido de su lengua al lamerse y el crujido de un matorral al marcarlo con su glándula facial. Luego permitió que lo enfocara con la cámara, mientras él hacía su aparición estelar.Lea el artículo completo en la revista.