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Tras el diluvio

Tras el diluvio

Tras el diluvio

A finales de la estación de las lluvias, América Central estaba lista para el desastre cuando, el pasado otoño, el huracán Mitch la golpeó. Los supervivientes recuerdan la tempestad más devastadora sobre el Atlántico en dos siglos.

Una inmensa pared de lodo, árboles arrancados de raíz y rocas descendió por la ladera meridional del volcán Casita, Nicaragua, el viernes 30 de octubre de 1998, mientras los hombres trabajaban en sus campos de maíz, frijoles y arroz, y las mujeres preparaban la comida en sus cocinas de leña en los pueblecitos situados en la fértil y verde ladera. Había llovido con intensidad toda la semana, cuando el Mitch –degradado de huracán a tormenta tropical- se alejó lentamente. Al final, la tierra de la cima de la montaña, saturada de agua, se vino abajo."Escuchamos un ruido como de avión y pensamos que venían a rescatarnos porque teníamos las casas inundadas de agua -dice Vilma Urrutia Martínez, una joven madre de la población de Rolando Rodríguez-. Pero, 15 minutos más tarde, la tierra empezó a temblar, y nos cayeron encima el lodo y las rocas. Mis hijos y yo rodamos cuesta abajo con todo lo que caía, incluidos trozos de nuestra casa."Lea el artículo completo en la revista.