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Tortugas mordedoras

Tortugas mordedoras

Tortugas mordedoras

Estos pobladores de pantanos, lagunas y corrientes, que a menudo son la presa y no el cazador, pueden vivir más de cien años y pesar hasta 90 kilos.

Era un hermoso día de mayo y nos encontrábamos en medio de un lago del norte de Luisiana, arrancando sanguijuelas a las tortugas mordedoras. Los tupelos acuáticos y los cipreses de los pantanos se levantaban muy próximos unos de otros y el agua reflejaba a la perfección la imagen de cada uno de los árboles, de tal forma que nuestro bote parecía estar suspendido en medio del espacio, con un bosque bajo nuestros pies y también por encima de nuestras cabezas. El sol penetraba oblicuamente entre las sombras. J. Brent Harrel intentaba razonar con una tortuga mordedora que había capturado con una de sus trampas: "Necesito esas sanguijuelas, chicarrona; ¿vas a dármelas o no?". La tortuga siseó a modo de respuesta. Harrel alargó el brazo para liberarla de la red y ella lanzó furiosos golpes con sus mandíbulas ganchudas, con su rosada boca abierta de par en par, y sacudió el fondo del bote con sus patas anteriores. Sus mandíbulas se cerraban con un chasquido. Harrel, biólogo especializado en fauna salvaje, dio un capirotazo a la tortuga y la puso patas arriba. Acto seguido, metió los dedos de una mano en la carne amarilla y blanda bajo el mentón de la tortuga para mantenerla bien sujeta mientras extraía sanguijuelas de su garganta. Con la recolección de sanguijuelas le hacía un favor a un compañero de investigación, pero la auténtica pasión de Harrel eran las tortugas mordedoras. Lea el artículo completo en la revista.