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Tibetanos, entre el progreso y la tradición

Tibetanos, entre el progreso y la tradición

Tibetanos, entre el progreso y la tradición

Pese a haberse adaptado a la nueva realidad impuesta por el dominio chino, y a la liberalización de una economía que va abriendo nuevos horizontes y modificando la estructura social, los tibetanos no quieren perder sus preciadas tradiciones. Educados en el budismo, su religión y su lengua son los pilares de su identidad.

Al observar a su hija subida a una escalera construida por él mismo, dando una capa de barniz a los marcos de puertas y ventanas de su nueva casa de troncos de madera, Norbu Choden sonrió con la satisfacción de saber que, si no era posible expulsar a los chinos del Tibet, al menos había hallado el medio de beneficiarse de la prolongada ocupación de su país. "Una vez has comprendido que nunca van a ayudarnos –dijo–, te das cuenta de que tienes que espabilarte."Norbu se buscó la vida dejando su ocupación de pastor para ejercer como comerciante. Como muchos de los cinco millones de tibetanos que viven bajo la bandera de China, había pasado la práctica totalidad de sus 48 años de vida en el Tibet oriental, dedicado al pastoreo de yaks. Se alimentaba de su carne y de su mantequilla, se cobijaba en una tienda tejida con su áspera lana negra y a duras penas conseguía sobrevivir de un crudo invierno hasta el siguiente. Ahora ha dejado a otros el trabajo duro y se dedica a comprar y vender.Lea el artículo completo en la revista.