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Testimonio Kosovo

Testimonio Kosovo

Testimonio Kosovo

Durante los terribles meses que precedieron a la intervención de la OTAN en Kosovo, una fotógrafa francesa presenció la angustia y la confusión ocasionadas por uno de los periódicos baños de sangre que se abaten sobre los Balcanes.

"Empezó en Kosovo y en Kosovo terminará." Recordé estas palabras, pronunciadas en 1991 por un fotógrafo esloveno amigo mío llamado Futy, refiriéndose al conflicto de los Balcanes, el día que empezaron los ataques aéreos de la OTAN, el pasado mes de marzo. Estaba en Pristina, la capital de Kosovo, donde los paramilitares serbios recorrían las calles burlándose y golpeando a la gente de etnia albanesa. Todos sabían que el momento del compromiso había pasado y que se libraba una guerra cruel. Así que Futy tenía razón, pensé. La lucha había vuelto a Kosovo. Cuando le conocí hace nueve años, Futy había vislumbrado las viejas rivalidades que bullían bajo las tranquilas aguas de la antigua Yugoslavia comunista. Habían aflorado en esta pequeña provincia, hogar de unos dos millones de personas (el 90% de etnia albanesa), que formaba parte de la Yugoslavia dominada por los serbios. Bajo el comunismo, Kosovo disfrutó de cierta autonomía respecto del gobierno central de Belgrado. Pero los nacionalistas serbios siempre consideraron Kosovo como cuna de la cultura serbia, y en 1989 el líder del Partido counista de Serbia, Slobodan Milosevic, optó por la represión y abolió la autonomía. Cuando el pueblo se levantó para protestar, el gobierno envió tropas de apoyo a la policía. Murieron más de veinte personas y cientos de ellas fueron reprimidas brutalmente durante meses. Lea el artículo completo de la revista.