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Supercroc

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Un equipo de paleontólogos dirigido por Paul Sereno ha rescatado de las arenas del legendario cementerio de fósiles del Sahara los restos de un antiguo reptil, Sarcosuchus imperator, que supuso una auténtica amenaza para todo dinosaurio que osara cruzarse en su camino.

Nunca habíamos visto nada semejante. Con leznas y pinceles retiramos los fragmentos de roca que revestían las mandíbulas fosilizadas. Eran enormes, pero el animal que un día esgrimió esos maxilares no era un dinosaurio, sino un crocodiliano colosal.Habíamos ido a buscar huesos de dinosaurio al legendario cementerio de fósiles del Sahara, una remota extensión de rocas y dunas barridas por el viento llamada Gadoufaoua, "el lugar que los camellos temen pisar" en tamasheq, la lengua de los tuaregs del desierto. Para los buscadores de fósiles es el paraíso: los estratos más ricos en restos de dinosaurios del continente africano. Cuando apenas hacía una hora que habíamos llegado nos encontramos cara a cara con un antiguo cocodrilo que pudo haber representado una seria amenaza para los dinosaurios del lugar.La especie no era nueva para la ciencia. El paleontólogo francés Albert-Félix de Lapparent fue el primero en hallar algunos restos de esta criatura: dientes cónicos, vértebras y escudos (placas dorsales) de 30 centímetros de longitud.Lea el artículo completo en la revista.