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Submarino ártico

Submarino ártico

Submarino ártico

Bajo la helada superficie del océano Ártico, unos científicos, a bordo de un submarino militar, cartografían aguas desconocidas y reúnen indicios sobre los cambios climáticos en la Tierra.

En un mundo cartografiado casi en su totalidad, es fácil olvidar por qué los cartógrafos solían situar monstruos en los espacios en blanco. Hoy queda el recuerdo. El capitán del submarino nos había advertido de que estábamos en aguas sin cartografiar: "Es habitual en el Ártico", dijo. Pero los primeros días de nuestra travesía por este océano cubierto de hielo, el confín menos explorado de la Tierra, fueron tranquilos. Incluso cuando dejamos atrás una montaña de 1.700 metros, de cuya existencia nadie en este planeta tenía idea, la reacción fue de tranquilo entusiasmo. Todo cambió cuando el sonar nos informó de que estábamos a punto de colisionar. La megafonía bramó: "sonda roja". Una advertencia, explicó el capitán, de que "hay que hacer algo o vamos a encallar". La tripulación del U.S.S. Hawkbill se enfrentó en ese instante al hecho de que desconocía lo que le reservaba su entorno. Fuera de la agitada sala de control, pregunté al contramaestre Gary Olivi si se había encontrado en alguna ocasión con sondas rojas. Nunca. ¿Cuánto tiempo llevaba en un submarino? "Desde 1983." Lea el artículo completo en la revista.