Sobre la Crittercam

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La Crittercam de National Geographic es una herramienta de investigación diseñada para acoplarse al cuerpo de animales salvajes. Además de grabar imágenes y sonidos recopila datos del entorno, como pueden ser la profundidad, la temperatura y la aceleración.
Se trata de un sistema compacto que permite a los científicos estudiar el comportamiento animal sin la interferencia que supone la presencia de un observador humano. Combinando datos fidedignos con imágenes impactantes, la Crittercam ofrece a la comunidad científica la posibilidad de ver el mundo desde el punto de vista del animal y transmite al público de todo el planeta un mensaje conservacionista.La Crittercam lleva más de un decenio ayudándonos a comprender cómo viven las ballenas, los tiburones, las focas y los leones marinos, las tortugas, los pingüinos, los manatíes y otras criaturas marinas. En 2002 el primer prototipo de una Crittercam diseñada para animales terrestres sobrevivió a su aventura inaugural a lomos de un león africano; se abría así la puerta a todo un mundo nuevo de investigación basada en imágenes tomadas desde la perspectiva animal.

Los orígenes de la Crittercam
La Crittercam fue concebida en 1986 por el cineasta y biólogo marino Greg Marshall. En una expedición de submarinismo en aguas de Belice, un tiburón se acercó a Greg durante una inmersión y acto seguido desapareció en la oscuridad con tres rápidos aleteos. Greg distinguió una rémora acoplada al tiburón.
Mientras lo veía desaparecer se le ocurrió una idea: si pudiese sustituir la rémora por una cámara, asistiría a las evoluciones del tiburón sin causarle molestia alguna.

La Crittercam hoy
Han transcurrido dos decenios desde entonces y hoy Greg dirige el Programa de Tecnologías de Imágenes Remotas de National Geographic. Colaborando con científicos de todo el mundo, Greg y su equipo han montado cámaras Crittercam en cientos de animales para ayudar a investigar los misterios de la biología.
Con Frank Parrish, del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas de Estados Unidos, ha explorado nuevas profundidades para definir los hábitats de forrajeo de la foca monje de Hawai, en peligro crítico. Con el fisiólogo Paul Ponganis y el biólogo marino Gerry Kooyman, del Instituto Scripps de Oceanografía, ha buceado bajo el hielo antártico para ir de caza con pingüinos emperadores.
Con Mike Heithaus el equipo ha estudiado la misteriosa influencia que ejerce el tiburón tigre sobre su comunidad. Con el biólogo Fred Sharpe ha buceado en las penumbrosas aguas del sudeste de Alaska para revelar los entresijos de la «red de burbujas», la famosa táctica de alimentación de la yubarta. El equipo ha seguido leones marinos de Nueva Zelanda hasta sus zonas de forrajeo con el biólogo Nick Gales. Y con el experto en mamíferos Tracey Rogers, ha acechado en el hielo junto a un leopardo marino.
En 2003, en el marco de una primera colaboración de National Geographic con el biólogo Laurence Frank, la Crittercam exploró la noche africana a lomos de un león en busca de presas. En el verano de 2003 se internó junto con un oso grizzly en la fronda del bosque lluvioso templado de Alaska como parte de un proyecto con el biólogo LaVern Beier.
Todos y cada uno de estos proyectos tenían una motivación científica: buscaban responder una pregunta de investigación que no podía resolverse de ningún otro modo. Hoy experimentamos la vida desde el punto de vista del animal gracias a la Crittercam.

El futuro
La historia de la Crittercam no ha hecho más que empezar. En el laboratorio de Tecnologías de Imágenes Remotas de la sede de National Geographic, en Washington, D.C., Greg y su equipo de ingeniería trabajan constantemente para que la Crittercam sea cada vez más ligera, pequeña e hidrodinámica.
Cuanto más pequeños sean los sistemas, más especies podrá estudiar la Crittercam. Cuanto más potente sea el instrumento, más información podrá recoger para contextualizar las imágenes. Cuanto más sofisticados sean los sistemas de acoplamiento (ventosa, arnés, pinza de aleta, adhesivo seguro), más probabilidades habrá de recobrar la Crittercam sana y salva al término del trabajo.