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Rodeados de peligros naturales

Rodeados de peligros naturales

Rodeados de peligros naturales

Tormentas de hielo, tornados, inundaciones, incendios forestales: cada vez vive más gente donde es más probable que sucedan este tipo de desastres.

Hacia las tres de la mañana, el huracán Pauline alcanza la calle del Niño Perdido, en los suburbios pobres situados sobre la ciudad turística de Acapulco, México. El viento queda mitigado por las altas colinas, pero la lluvia cae con fuerza. A las cuatro de la mañana los torrentes retumban como trenes y, hacia las cuatro y media, el agua fluye por el suelo de la casa de María Micaela Alcaraz de Castillo. A las cinco y media, ella, su marido y sus cuatro hijos se mueven a tientas en medio de una oscuridad atronadora por el interior de la casa con el agua hasta el pecho. Tienen que salir de la casa, pero ¿cómo?Una oscura columna en movimiento se desplaza lentamente a través de un campo cerca de Jarrell, Texas. Paul y Joan Warhurst avanzan hacia el tornado en su furgoneta, pero un policía de tráfico les cierra el paso."No pueden pasar", les dice."¡Pero mis hijos están allí!", grita Joan.Dan la vuelta y conducen a toda velocidad por una carretera secundaria, dirigiéndose hacia su casa por otra dirección.El viento y los escombros golpean la furgoneta, que circula a más de 110 kilómetros por hora, aunque Joan piensa que podría ir más deprisa."¿Dónde está nuestra casa?", grita Joan. Paul señala el torbellino oscuro que se mueve frente a ellos y acelera.Lea el artículo completo en la revista.