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¿Rehacemos nuestro árbol genealógico?

¿Rehacemos nuestro árbol genealógico?

¿Rehacemos nuestro árbol genealógico?

Sudáfrica proporciona evidencias fósiles que desafían las viejas suposiciones sobre los orígenes del hombre.

Mientras observaba los bocetos y los vaciados de unos huesos de homínido de 2,8 millones de años de antigüedad que yacían esparcidos sobre el suelo del vestíbulo de un hotel de Oakland, en California, Henry McHenry me preguntó: "¿Me está diciendo que tienen los brazos largos y las piernas cortas, más parecidos a los de un simio?". "Eso creo", dije un tanto vacilante. Estaba intentando convencer a uno de los paleoantropólogos más eminentes del mundo de que sus anteriores interpretaciones de nuestro pariente lejano el Australopithecus africanus (simio meridional de África) eran erróneas. Hace unos cuatro millones de años, los australopitecinos vagaban por gran parte de África. Estos homínidos de cerebro pequeño –especie transicional entre los simios y los humanos- caminaban erguidos sobre dos piernas, primer rasgo distintivo de la familia humana. Los científicos han identificado al menos siete especies, pero la mayoría de ellos da por supuesto que el Australopithecus afarensis, que habitó en el África oriental, inició una línea sucesoria que desembocó en nuestro género, Homo, hace unos 2,5 millones de años. Lea el artículo completo en la revista.