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Regreso a Marte

Regreso a Marte

Regreso a Marte

En julio de 1997, 21 años después de que lo hiciera el primer emisario de la NASA, aterrizó en el planeta rojo la Pathfinder, que recogió imágenes y datos que asombraron al mundo.

El sol veraniego estaba alto en un cielo despejado de color ocre pálido. Las diáfanas nubes azules de la mañana se habían disipado y la temperatura era de –13ºC, muy por encima de la mínima de –75ºC de la noche anterior. Una brisa soplaba desde el oeste a una velocidad de unos 13 kilómetros por hora. Una tarde perfecta para conducir por Marte.Accionando con cautela una palanca de mando, observaba la pantalla del ordenador mientras el todoterreno de seis ruedas llamado Sojourner se alejaba de la sonda de aterrizaje Mars Pathfinder, que lo había llevado hasta aquella rocosa llanura marciana a 191 millones de kilómetros de la Tierra. El vehículo, de 62 centímetros de longitud, se desplazaba a través de un paisaje marciano reproducido con exactitud a partir de las imágenes enviadas a la Tierra después del aterrizaje de la Pathfinder el 4 de julio de 1997.Por supuesto, yo no estaba a los mandos del vehículo real. Cuando me senté frente al terminal de ordenador en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, JPL) en Pasadena, California, hacía semanas que se había perdido el contacto con la Pathfinder. Pero si la sonda de aterrizaje hubiera seguido activa, podría haber diseñado maniobras reales para el Sojourner desde este ordenador.Lea el artículo completo de la revista.