Hemeroteca

Refugio mortal: una cueva venenosa de México

Refugio mortal: una cueva venenosa de México

Refugio mortal: una cueva venenosa de México

Un mundo subterráneo de sulfuro de hidrógeno alberga unas formas de vida sorprendentes y monstruosas. Esta cueva, una bendición para los lugareños por la pesca que les proporciona, representa ahora un reto para los científicos que buscan un rastro de sus secretos. Los niveles de gas de la cueva varían y la gente entra en ella aun cuando el olor es fuerte, pero no muy adentro ni por mucho tiempo.

Podíamos oler la cueva mucho antes de verla. A lo largo del camino de unos dos kilómetros desde el río Almandro se desplegaba un paraíso. Oropéndolas, colibríes, motmots y otras aves tropicales se encaramaban en ceibas y quebrachos, y las hormigas cortadoras de hojas desfilaban por nuestro sendero en este exuberante bosque lluvioso del estado de Tabasco, en el sur de México. Pero a medida que aumentaba el olor a huevos podridos, el paraíso desaparecía. En la entrada de la cueva, mis compañeros científicos, espeleólogos expertos, y yo nos pusimos máscaras antigás para protegernos de los vapores. Después descendimos. Louise Hose, geóloga de la Universidad Chapman de California, me guió hasta una pared rocosa adornada con unas colonias blancas y largas de bacterias comedoras de azufre que parecían mucosidades. "Bromeamos con que la cueva está resfriada, y a esto lo llamamos “mocotitas”", dijo. Las bacterias oxidan los compuestos de azufre en las fuentes subterráneas de la cueva; el azufre es la base de casi toda la vida que hay en ella. Lea el artículo completo en la revista.