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Oseznos polares

Oseznos polares

Oseznos polares

El predador más formidable del Ártico tiene también su lado tierno. Las medidas para proteger al oso polar de la amenaza que supone la presencia humana han sido un éxito; sin embargo, su futuro se ve seriamente comprometido por otros peligros, en especial por las sustancias químicas y por el calentamiento climático, que acelera el deshielo y reduce sus posibilidades de cazar focas.

En primavera, las hembras de oso polar del Parque Nacional Wapusk, en Manitoba, salen de las oseras con sus crías de tres meses. Las madres han ayunado durante ocho meses, lo que no impide que los oseznos reclamen las reservas que les quedan. Si hay trillizos, el más tenaz puede lograr una comida extra, tal vez a expensas de otro. Con el rostro oculto, el más débil de la camada está desnutrido porque sus hermanos le han robado muchas comidas. Las osas protegen a sus cachorros, pero tienden a ignorar la rivalidad por la comida. En once años fotografiando osos polares sólo he visto en una ocasión que el trillizo más débil sobreviviera hasta el otoño.Con un obstáculo menos, los gemelos –la camada más común- parecen gozar de una vida mejor. Contemplo absorto a una hembra amamantando a dos oseznos. Incluso desde lejos los oigo succionar y veo a través del objetivo cómo sus bocas se apartan de las mamas para respirar. En este borrascoso día, los osos buscan refugio entre los árboles mientras yo los fotografío expuesto al viento.Lea el artículo completo en la revista.