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Oda al hielo

Oda al hielo

Oda al hielo

Cuando una gran helada transforma el paisaje neerlandés, en los canales suena la música de los patines.

El hielo dota al paisaje holandés de una fuerza primaria tan antigua como su historia. A quienquiera que se pregunte por qué, la respuesta será siempre la misma: "porque hay mucha agua". Con una cuarta parte de la nación por debajo del nivel del mar y casi la mitad de sus tierras recuperadas de las aguas, los Países Bajos están surcados de canales, lagos, ríos y caños de drenaje. Cuando los inviernos son muy fríos, los cursos de agua se hielan y se transforman en mágicas avenidas aptas para el patinaje y diversas manifestaciones de la cultura holandesa, como las carreras de trineos antiguos tirados por caballos. Las heladas intensas son raras, y ello aumenta su encanto. "Nuestros inviernos reciben la influencia de la Corriente del Golfo y son bastante lluviosos y suaves –dice Co Rentmeester, que nació en Amsterdam-. Pero cuando el invierno es crudo, se hielan los canales y los lagos, y los holandeses se vuelven olímpicos. Es una pasión nacional."El último invierno fue lo bastante crudo para que se pudiera celebrar el Elfstedentocht ("Vuelta a las Once Ciudades"), un maratón de 200 kilómetros sobre patines que pasa por 11 ciudades medievales frisias, y que atrajo a más de 16.000 patinadores y a medio millón de espectadores. Acontecimientos como éste dan al holandés, nada nacionalista, la oportunidad de aclamar la habilidad de sus compatriotas.Lea el artículo completo en la revista.