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Nueva Caledonia

Nueva Caledonia

Nueva Caledonia

Las islas de Nueva Caledonia, en el océano Pacífico, destacan por su riqueza en especies vegetales que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

En los Mares del Sur, Nueva Caledonia queda eclipsada siempre por sus exóticas rivales Tahití y Bora-Bora. No parece justo que quede en un segundo plano: el pequeño archipiélago puede alardear de grandes jardines de coral, bosques lluviosos intactos y acantilados que se sumergen en las aguas turquesa del mar. Tal vez sea una cuestión personal. Los indígenas melanesios, llamados canacos, y los habitantes franceses nunca se han tenido demasiada simpatía. Comparados con los polinesios de Hawai, Tahití y otras islas más orientales, los melanesios del sudoeste del Pacífico se han resistido más a la colonización. Las hostilidades en Nueva Caledonia llegaron a su punto álgido durante los años ochenta, cuando los canacos, que querían la independencia, se apoderaron de pueblos e incendiaron las viviendas de los colonizadores blancos. Las tropas francesas acudieron para aplastar la insurrección. Desde entonces, las tensiones han dado paso a una creciente división del poder entre las diferentes circunscripciones y a una mayor autonomía de París. Ya no es peligroso viajar por las zonas rurales, o lo que los lugareños llaman la brousse, el monte bajo. Lea el artículo completo en la revista.