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Nos vigilan. El mundo de la vigilancia de alta tecnología

Nos vigilan. El mundo de la vigilancia de alta tecnología

Nos vigilan. El mundo de la vigilancia de alta tecnología

El nuevo siglo empezó con una serie de acontecimientos que pusieron en entredicho los sistemas de vigilancia. Hoy vivimos en un mundo de constantes verificaciones de identidad, detectores de metales y bases de datos de huellas dactilares. En esta época de alta tecnología, las máquinas son capaces de seguir el rastro electrónico de informaciones personales, ver a través de las paredes y reconocer los rasgos faciales de cualquier individuo. ¿La vigilancia electrónica significará más seguridad o el fin de la privacidad?

Paul Moskowitz estaría encantado de que los científicos que asesoran a su grupo de lucha antiterrorista en el Laboratorio Nacional de Brookhaven entraran un día en su despacho y anunciaran que han dado con algo la mitad de bueno que la nariz de un perro."Es un instrumento perfecto", declara. Un perro adiestrado es capaz de detectar con toda facilidad el menor rastro de una sustancia química específica, a veces a muchos metros de distancia, aunque su olor esté enmascarado por otros aromas penetrantes. Con todas las innovaciones tecnológicas del siglo XX, "aún no tenemos nada comparable al delicado olfato de un perro", asegura Moskowitz.Estamos en su despacho tapizado de informes, en una zona rural de Long Island, a 110 kilómetros de Nueva York, hablando de la recién reformada Grand Central Terminal, la terminal de trenes situada en pleno corazón de Manhattan, uno de los lugares más emblemáticos del mundo civilizado. Los expertos en antiterrorismo coinciden en que la terminal lleva una diana roja pintada en el suelo: resulta difícil imaginar mejor objetivo para un próximo ataque terrorista.Lea el artículo completo en la revista.