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Naufragios romanos

Naufragios romanos

Naufragios romanos

Con la ayuda de un submarino nuclear, se han descubierto los restos de naves mercantes hundidas hace unos 2.000 años al oeste de Sicilia.

Los cielos mostraban ceño desde hacía varios días cuando nuestro buque de apoyo, el Carolyn Chouest, viró a 110 kilómetros al oeste de Sicilia. El mar estaba agitado y una enorme ola batió sobre la cubierta de estribor, arrancando al Jason, un vehículo accionado por control remoto (ROV) de 1,5 toneladas, de su plataforma. Resbalando sobre los restos de agua de la ola, luché junto con la tripulación para volver a trincar el delicado e irremplazable ROV en sus calzas. Los desperfectos eran mínimos.Sólo unos cuantos días antes había contemplado fascinado cómo las videocámaras del Jason, proporcionadas por la Institución Oceanográfica Woods Hole, barrían el fondo del mar Mediterráneo, revelando los restos de barcos que se habían hundido en tempestades como esta en los últimos 2.000 años. Algunos eran naves mercantes de madera de la época romana, con velas cuadras y casco de gran calado. Sus patrones habían sido mercaderes emprendedores y arriesgados. Mientras otros marineros no se apartaban de las costas, ellos se habían sacudido el miedo de encima y cruzaban el Mediterráneo en línea recta entre Roma y Cartago, cerca de la actual Túnez, con la esperanza de obtener beneficios de sus cargas de vino, aceite de oliva o salsa de pescado. Lea el artículo completo en la revista.