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Morsas, gigantes del Ártico

Morsas, gigantes del Ártico

Morsas, gigantes del Ártico

Animal clave en la cultura de los inuit, las morsas del Atlántico crían a sus cachorros y luchan con los osos polares en el hielo ártico de Canadá. La población del Atlántico se redujo de forma alarmante a causa de la caza masiva por parte de los barcos comerciales, pero gracias a la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de 1972, hoy se está recuperando.

La luz solar del Ártico baña la cuenca de Foxe en Canadá, donde los cuerpos, torpes en tierra, nadan con gracia y soltura. Fue muy difícil conseguir esta fugaz visión de las morsas del Atlántico. Los fallos del equipo y un tiempo insufrible condenaron al fracaso mis primeros intentos de fotografiar a estos sujetos, ya de por sí inaccesibles. De los cuatro viajes que hice al Ártico en 1994, sólo obtuve un día productivo. Pero cuando en el año 2000 viajé hasta Igloolik, en el territorio canadiense de Nunavut, a menudo encontré mares en calma como un espejo azul. Dos guías inuit mantuvieron con destreza nuestra embarcación de siete metros lejos de las peligrosas corrientes que podrían habernos llevado junto a los amenazadores témpanos de hielo. Fui recompensado con unas escenas, raramente fotografiadas, de osos polares atacando manadasde morsas, y de hembras de morsa cuidando a sus crías recién nacidas. Las morsas bucean hasta una profundidad de 100 metros para alimentarse en el lecho marino durante 12 minutos. Con un peso medio de 1.000 kilos, su apetito es voraz. Lea el artículo completo en la revista.