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Megatransect III. El final de la expedición

Megatransect III. El final de la expedición

Megatransect III. El final de la expedición

Las marismas de aguas negras permiten el paso de los hipopótamos hacia el océano cuando el ecólogo J. Michael Fay alcanza la costa atlántica de Gabón, concluyendo así su recorrido de 3.200 kilómetros por los bosques primigenios del África central.

El día 453 de su extenuante y obsesiva caminata de 15 meses a través de los bosques del África central, J. Michael Fay se detuvo en la orilla oriental de una masa de agua y miró al oeste. No era el océano Atlántico. Esa meta, la costa sudoccidental de Gabón, último tramo de su recorrido, distaba aún 30 kilómetros. Y ahora su camino estaba bloqueado por un obstáculo final, no el más desalentador de cuantos había encontrado hasta ese momento, pero aun así preocupante: una ciénaga de aguas oscuras, una zona de bosque inundado de forma intermitente convertido en laguna por las lluvias estacionales. Las hojas muertas mezcladas con otros detritos habían producido un agua rica en taninos y conferido a la superficie de la laguna la oscuridad del ébano bruñido. Aquí y allá surgían grandes árboles con los troncos sumergidos, aunque Fay no sabía a qué profundidad. A unos 70 metros, el bosque inundado se convertía en una espesura también inundada, una maraña de vegetación densa cuyas ramas bajas y raíces aéreas se entrelazaban como en un manglar, interponiendo una barrera para la vista y, tal vez, para el paso humano. Lea el artículo completo en la revista.