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Luis Marden

Luis Marden

Luis Marden

Incluso después de jubilarse, la leyenda de Marden no ha hecho más que crecer. Erudito autodidacto, explorador, fotógrafo, escritor, pescador, buzo, botánico, marino, lexicógrafo… todo ello define a este reportero que bien podría calificarse como "inclasificable". Colaborador de National Geographic desde 1934, sus numerosas aportaciones a la revista lo han convertido con todo merecimiento en parte de nuestra historia viva.

A él no le gustará que usted lea esto. Refunfuñará y denunciará la decadencia de la dignidad, una rara virtud en una época de escritura confesional, dirá. Se sacudirá el elogio como si fuera una mosca pegajosa. Puede que incluso sugiera, con la más exquisita cortesía, que la atención se dirija a otra persona.La protesta no sorprenderá a nadie que lo conozca. Luis Marden siempre se ha parapetado tras un muro de discreción. Más que cualquier otro, personifica la mística de la Geographic. Es la encarnación de sus ideales y de su espíritu.Cuando se “retiró” en 1976 (continuó escribiendo hasta 1998), Marden había escrito, fotografiado, o ambas cosas, 55 artículos, además de colaborar en cinco libros. A lo largo de su carrera hizo múltiples cosas: encontró los restos de la Bounty, se zambulló con Jacques-Yves Cousteau desde la cubierta del Calypso, fue pionero de la fotografía subacuática en color, siguió los pasos de Colón desde España hasta el Nuevo Mundo usando el cuaderno de bitácora original, y descubrió una nueva especie de orquídea, Epistephium mardenii, así como una especie de pulga marina, un crustáceo diminuto que vive en el fondo oceánico y llamado Dolobrotus mardeni en su honor. Lea el artículo completo en la revista.