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Los últimos lobos de África

Los últimos lobos de África

Los últimos lobos de África

Hace unos 10.000 años, durante la última glaciación, los lobos migraron de Eurasia a las tierras altas de la actual Etiopía. Cuando los hielos se retiraron, este carnívoro permaneció en su territorio africano. Hoy, el lobo de Etiopía, la única especie de lobo de África y el cánido más raro del planeta, está acorralado por el hombre.

En la elevada meseta de Sanetti, en los montes Bale de Etiopía, las mañanas irrumpen frías e implacables, y los primeros rayos de sol no traen consigo el calor, sino un viento helado y cortante. Me subo la bufanda hasta la barbilla, zapateo con fuerza sobre la hierba helada y me digo una vez más que estoy en África. Después, en un afloramiento rocoso situado a unos seis metros de distancia, aparece una loba. Echa la cabeza hacia atrás y chilla: cinco gemidos rápidos y agudos que atraen a otros cuatro lobos, todos machos. Se tocan unos a otros con las patas, se estiran y se lamen los hocicos, moviendo el rabo. Estos lobos son rojos, tienen la cola blanca y negra, y franjas blancas en el pecho. El pelo del cuello también es blanco, una amplia banda que se curva hacia los ojos y que les da el aspecto de payasos sonrientes. Pero lo que más llama la atención es el tono intenso de su pelaje. Su color parece proclamar que aquí son los jefes de la manada. Y lo son. Porque son lobos de Etiopía, la única especie de lobo que se encuentra en África. Seis lobatos salen en tropel de debajo de una roca, y su madre, la hembra que había reunido a la manada, los acoge con cariño y les deja mamar un momento. Pero para el lobo de Etiopía las mañanas son para patrullar, y la madre y sus compañeros están listos para partir. Dejan los cachorros al cuidado de una hembra más joven y se alejan a paso rápido. Lea el artículo completo en la revista