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Los templos de Angkor

Los templos de Angkor

Los templos de Angkor

Los saqueadores amenazan con borrar las escasas huellas que quedan del antiguo Imperio jemer.

Los extranjeros no visitan Banteay Chmar por buenas razones. Este antiguo templo jemer se asienta en la anárquica frontera septentrional de Camboya, cercado por una jungla infestada de malaria. La región está minada, reina el bandidaje y las carreteras apenas son transitables. Llegué a este lugar para explorar una de las civilizaciones más enigmáticas: el Imperio jemer, cuya capital, Angkor, floreció entre los siglos IX y XV. Quería ver cómo sus magníficos monumentos y templos habían sobrevivido a tres decenios de guerras, de hambruna y de conflictos civiles.En el siglo XII, durante su máximo esplendor, el Imperio jemer se extendía por el Sudeste Asiático, desde la actual Thailandia hasta Vietnam. Sus redes comerciales llegaban hasta China, y sin embargo sabemos muy poco sobre él. Sus bien dotadas bibliotecas de textos escritos sobre hojas de palma o sobre cuero desaparecieron siglos atrás sin dejar rastro, y no nos queda sino un racimo disperso de desconcertantes inscripciones sobre piedra. Las inmensas ciudades de madera del imperio se sumieron de tal modo en el olvido que ahora sólo tenemos una vaga idea de dónde se encontraban. Durante mucho tiempo, los jemeres vivieron ajenos a su pasado glorioso, pese a que, en esencia, se trataba del mismo pueblo de sus antepasados imperiales, hablaban la misma lengua y mantenían vivas muchas de sus tradiciones.Lea el artículo completo en la revista.