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Los Meadowlands de Nueva Jersey

Los Meadowlands de Nueva Jersey

Los Meadowlands de Nueva Jersey

En un paisaje formado por marismas y hierba donde acuden los aficionados a los deportes, lo que antes era un gigantesco basurero hoy resplandece a la sombra de los rascacielos de Manhattan.

En el extraño territorio llamado Meadowlands, al oeste de Manhattan, un erosionado cerro de rocas volcánicas emerge de las llanuras fangosas y de la espesura de carrizos. Su historia, como su nombre, es pintoresca. Snake Hill acogió en el pasado a enfermos mentales e indigentes, y los reclusos de la cárcel del condado partían las rocas con mazos.En las ventosas tardes estivales, esta reliquia del triásico es el lugar idóneo para contemplar uno de los paisajes más extraños de la Tierra: los Meadowlands de Nueva Jersey. Aquí, todo el mundo trata de irse a otro lugar. Los trenes que circulan en horas punta gimen y traquetean a través de los pantanos. En la autopista principal del estado, los camiones rugen al pasar por una abertura en la roca. El viento de cola de los coches desplaza de su camino a una bandada de golondrinas y gira las hojas de los árboles, dejando a la vista su pálido envés.Desde Snake Hill puedo ver la larga cresta de la plataforma volcánica de los Palisades, que forma el límite oriental de los Meadowlands. Yo nací en esa dirección, en Jersey.Lea el artículo completo en la revista.