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Los escitas, maestros orfebres

Los escitas, maestros orfebres

Los escitas, maestros orfebres

¿Bárbaros negados para el arte? En absoluto. Los jinetes escitas de las antiguas estepas siberianas tenían buena mano para trabajar el oro. Una muestra de su habilidad son los tesoros de una tumba de 2.700 años hallada en el Valle de los Zares, en la República de Tuva, guardados hoy en el Museo del Ermitage de San Petersburgo.

Desde el fondo de un foso de cuatro metros de profundidad, Pavel Leus levantó la vista hacia los tres arqueólogos y anunció: "Chicos, aquí hay algo importante. Hay que llamar a la policía".Durante la excavación de un kurgán, o túmulo funerario, en la República de Tuva, en la lejana Siberia, Leus echó una ojeada al interior de una cámara abovedada hecha con troncos de árboles y vislumbró dos esqueletos y el tenue brillo del oro. De mucho oro."Primero vi un gorytus (un carcaj para contener el arco y las flechas) de oro –recordaría más tarde–. Luego miré a otro lado y vi más oro." Había un enorme peto confeccionado con el metal precioso (posteriormente se comprobaría que su peso era de un kilo y medio), otro peto más pequeño, dos agujas para el pelo de unos 30 centímetros cada una, dagas con incrustaciones de oro y una auténtica alfombra de objetos de este noble metal.Lea el artículo completo en la revista.