Los bosques como herramienta terapéutica

Cataluña es pionera en la instauración de bosques terapéuticos, en una práctica inspirada en la cultura japonesa

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3 de junio de 2017

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El ser humano siempre ha estado vinculado con la naturaleza. Formamos parte de ella. No es extraño pensar que un largo paseo por el bosque, la montaña o la playa puede reducir el estrés, hacer que nos sintamos más relajados e incluso provocarnos una sensación de tranquilidad que afecte positivamente a nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Y más en una sociedad donde el estrés se ha convertido en un problema en ocasiones difícil de controlar.

Precisamente a este respecto la Organización Mundial de la Salud explica que “el estrés laboral afecta negativamente a la salud psicológica y física de los trabajadores” apuntando que puede llegar a producir cardiopatías, problemas digestivos, aumento de la tensión arterial, problemas de sueño e incluso trastornos musculo-esqueléticos. Señalando además como una manera interesante de gestionar el estrés el asistir a cursos de relajación o incluso simplemente hacer ejercicio.

De ahí que el mero hecho de pasear entre árboles centenarios se convierta en una fuente de salud: mejora el estado de ánimo de las personas y, según los expertos en la materia, fortalece el sistema inmunitario. Así lo ha comprobado el equipo del programa Sèlvans, que trabaja para establecer en Cataluña una red de bosques terapéuticos, en colaboración con el Institut de Medi Ambient de la Universitat de Girona y tras el impulso inicial llevado a cabo por la fundación Acciónatura. El neurólogo Secundino López Pousa, presidente de Sèlvans, ha coordinado varios estudios científicos que afirman que un “baño de bosque”, puede mejorar la salud de ciertos pacientes.

Este término “baño de bosque”, shinrin yoku en japonés, fue acuñado en el país nipón hace algunas décadas, cuando se instauró como un hábito saludable.

El programa vincula la preservación de los bosques más maduros, formados por árboles centenarios, con la investigación y la terapia”, explica el ingeniero de montes Jaume Hidalgo, coordinador de Sèlvans. Y es que, según afirma otra integrante del equipo, la médica de familia Cristina Oriol, experta en investigación de bosques y salud, “la inmersión en un bosque de estas características reduce la tensión arterial, baja la frecuencia cardíaca, activa el sistema nervioso parasimpático (que estimula las funciones restauradoras del organismo) y desactiva el simpático (que nos prepara para la acción, como la lucha o la huida)”.

Hoy hay varios bosques terapéuticos piloto en marcha, cinco de ellos en la provincia de Girona y dos en la de Lleida, los primeros de una red establecida tras la firma de convenios de colaboración con propietarios forestales, ayuntamientos y consorcios que, tras enraizarse en Cataluña, pretende extenderse por el resto del territorio.

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