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Licaones

Licaones

Licaones

¿Son perros? En realidad, no. ¿Salvajes? Sin duda, sí. Relacionados sólo lejanamente con otros cánidos del mundo, estos cazadores de la maleza viven en grupos con un evolucionado sentido social, aunque tienen reputación de sanguinarios.

En un recóndito lugar del Delta del Okavango, Botswana, un licaón llamado Nomad (Nómada) lidera su manada en una desenfrenada cacería a través de la maleza. El sol traza una llamativa línea anaranjada en el horizonte. La noche amenaza con caer en cualquier momento, y con poner a los leones en pie. Traqueteando y dando tumbos entre un denso matorral de mopanes, nuestro Land Rover lucha por mantener la velocidad cuando, de repente, irrumpe en una llanura de inundación cubierta de una olorosa falsa artemisa tan alta que llega hasta el parabrisas. Delante de nosotros, las jirafas y los sassabys se dispersan, coceando despavoridos y levantando nubes de polvo.El conductor, un biólogo especializado en fauna salvaje y llamado John "Tico" McNutt, avista una manada de impalas, comida fácil para los licaones que estamos siguiendo. Sin embargo, no hay licaones a la vista. McNutt, que se ajusta los auriculares y presta atención para oír la señal del collar radiotransmisor de Nomad, vuelve a introducir el Land Rover entre la maleza. Sortea un árbol para orientarse y luego toma una dirección que hace que los auriculares silben con fuerza, como el pitido de un monitor cardíaco. Ramas de acacias espinosas golpean con estrépito ambos lados del vehículo y se introducen por las ventanillas abiertas. Un tronco podrido explota bajo los neumáticos y una lluvia de fragmentos cae sobre nosotros. McNutt aprieta el acelerador.Lea el artículo completo en la revista.