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Las secuelas del vertido

Las secuelas del vertido

Las secuelas del vertido

Diez años después de que el Exxon Valdez ensuciara casi 2.100 km de costa en Alaska, se sigue evaluando el impacto del vertido de petróleo en la vida salvaje y en la humana.

Desde el poblado de Tatitlek, la ruta hacai el Bligh Reef discurre por el noroeste hasta la punta de la isla Busby y luego se sumerge en el resplandeciente mar azul del Prince William Sound. Del agua surge un alto pilón de acero, festoneado con señales de ayuda a la navegación para que los hombres de mar tengan una travesía segura. Los alutiiq de Tatitlek han puesto un nombre al pilón. Lo llaman Palo de Hazelwood, en amargo recuerdo del capitán del Exxon Valdez, Joseph Hazelwood, quien, poco después de la medianoche del 24 de marzo de 1989, comprobó que su petrolero, cargado de crudo, había chocado con los abruptos bajíos del Bligh Reef. El pilón señala el lugar donde el crudo comenzó a verterse desde el destrozado casco del petrolero, envenenando aves y mamíferos marinos, contaminando casi 2.100 kilómetros de las inmaculadas costas de Alaska, y arrojando sobre la comunidad humana de la región una mancha psíquica que, diez años después, todavía persiste.Lea el artículo completo en la revista.