¿La última ronda?

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26 de marzo de 2015

Igual que el café francés, el pub inglés es más que un establecimiento hostelero. Para sus clientes habituales es un segundo hogar. Una institución social que puede anclar una comunidad.
¿Pero hasta cuándo? En el Reino Unido el número de pubs llevaba décadas en descenso, pero ahora ha entrado en caída libre. Desde 2008 unos 7.000 han echado el cierre o pasado a manos de promotores. Cada semana cierran otros 31, dice Neil Walker, miembro del colectivo de consumidores Campaign for Real Ale.

Según John Longden, defensor de estos emblemáticos bares, los cambios en los gustos de la población, la situación económica y la legislación, así como el módico precio de la cerveza en los supermercados y la creciente presencia de alcohol en los restaurantes explican el declive del pub.
La mayoría de los «locales» –así se les llama– pertenecían a casas cerveceras, según el escritor y historiador Paul Jennings, pero la ley antimonopolios de 1989 los puso en manos de firmas hosteleras. Hay quien dice que esas «pubcos» destrozan la tradición con sus cambios; otros alegan que fomentan una diversidad muy necesaria al cambiar el paisaje del pub.
¿Podrían revitalizarse con una inyección de variedad? «Si los pubs no reflejan los cambios socioeconómicos será la crónica de una muerte anunciada», dice Longben.