Conservación

La reinvención de un icono británico

telefonos

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7 de septiembre de 2012

Durante decenios la cabina telefónica roja ha sido todo un símbolo de lo genuinamente británico. El modelo más popular, el K6, diseñado en 1935 por el arquitecto sir Giles Gilbert Scott para conmemorar el vigésimoquinto aniversario del reinado de Jorge V, pronto se convirtió en un clásico. Se instalaron casi 70.000 unidades en todo el país. Pero hoy, con la invasión de los teléfonos móviles, las cabinas de hierro y cristal sirven poco más que para acumular polvo. Miles de ellas han sido retiradas, y ahora se exportan como curiosidades o se les dan nuevos usos, por ejemplo, como elementos de atrezzo para el cine e incluso como duchas de jardín.

También se pueden «adoptar», dentro del marco de un programa de la compañía British Telecom que por una libra (1,25 euros) permite adquirir una cabina fuera de uso. El pueblo de Westbury-sub-Mendip, en Somerset, disfruta hoy de una de las bibliotecas más pequeñas del mundo, una vieja cabina remodelada que contiene 150 libros y DVD. En Settle, en el condado de North Yorkshire, convirtieron la suya en una galería de arte en la que ha expuesto incluso Brian May, guitarrista de Queen. —Roff Smith

 

Foto: Ludovic Maisant / Gtres