Medio ambiente

La ONU presenta un ambicioso programa para frenar la pérdida de biodiversidad

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24 de enero de 2013

«En los últimos decenios el mundo ha experimentado una pérdida de la diversidad biológica y una degradación de los ecosistemas sin precedentes que socava los fundamentos mismos de la vida en la Tierra.» Así de contundente se mostró la economista costarricense Rebeca Grynspan, Secretaria General Adjunta de la ONU y Administradora Asociada del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), en el transcurso de la undécima reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica celebrada el pasado mes de octubre en Hyderabad (India). Durante la reunión, Grynspan dio a conocer una ambiciosa estrategia ambiental denominada «El futuro que queremos: la diversidad biológica y los ecosistemas – Impulsar el desarrollo sostenible» e hizo un llamamiento a aumentar considerablemente las inversiones en 100 países antes de 2020. El objetivo es proteger la diversidad biológica y ordenar los ecosistemas en una superficie de 1.400 millones de hectáreas de tierra y masas de agua, el equivalente a la suma de Australia, la India y Argentina. «En vista de que las necesidades básicas y los medios de subsistencia de 1.200 millones de personas que viven en condiciones de pobreza grave dependen directamente de la naturaleza, se requiere la atención internacional urgente», añadió.

Para implementar la nueva estrategia, el PNUD trabajará con los Gobiernos para encontrar nuevas formas de financiación mediante aportaciones nacionales, mecanismos financieros innovadores y fondos de donantes de todo tipo de fuentes, lo que incluye el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el mecanismo financiero del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

La nueva estrategia del PNUD sobre la diversidad biológica se desarrollará en tres ejes principales: integrar la diversidad biológica y la ordenación de los ecosistemas en las actividades de planificación del desarrollo y del sector de producción; optimizar el potencial de las zonas protegidas para que puedan contribuir al desarrollo sostenible, y desarrollar acciones de ordenación y rehabilitación en los ecosistemas para que los efectos del cambio climático sean lo menos dañinos posible. –NGM-E

 

Foto: Hemis / Gtres