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La meseta de Putorana

La meseta de Putorana

La meseta de Putorana

Una expedición explora el corazón salvaje de Siberia en Putorana, uno de los pocos lugares donde aún es posible disfrutar de la sensación de encontrarse a cientos de kilómetros de la civilización. Sus 18.900 km_ convierten esta meseta en la cuarta en extensión de las 134 reservas y parques nacionales de Rusia.

El paisaje era magnífico: kilómetros de cerros planos que se desvanecían en el horizonte ártico, aunque era difícil apreciarlo caminando a cuatro patas por la ladera de uno de esos cerros, aferrándose a los derrubios de un pedregal. Sin embargo, Vasili Sarana, de 33 años, jefe de la expedición de la Sociedad Geográfica Rusa a Putorana y experto montañero capaz de escalar paredes verticales, no estaba en una postura tan incómoda. De pie en la vertiginosa ladera, se giró y contempló el horizonte de su rincón favorito de Rusia: la meseta de Putorana, un relieve tabular salvaje y deshabitado de unos 284.000 kilómetros cuadrados, atravesado por cañones, ríos y cataratas. Nos encontrábamos 300 kilómetros al norte del círculo polar ártico, a principios de septiembre.Sarana y yo buscábamos ovejas de las nieves de Putorana, pero en casi dos semanas no habíamos conseguido verlas. Estas ovejas, Ovis nivicola borealis, son escasas (se estima que hay entre 2.500 y 6.000 ejemplares), pero muy resistentes. Los carneros más grandes pesan hasta 100 kilos y tienen cuernos gruesos en forma de coma. Tanto los machos como las hembras están cubiertos con una lana de color marrón grisáceo que les depara un extraordinario aislamiento en los altiplanos, donde las temperaturas en invierno descienden a –65ºC.Lea el artículo completo en la revista.