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La expedición de Shackleton

La expedición de Shackleton

La expedición de Shackleton

Tras quedar su barco aprisionado por la banquisa, el explorador Ernest Shackleton y los miembros de su expedición abandonaron su sueño de cruzar la Antártida a pie y emprendieron una lucha de 20 meses para sobrevivir.

Se trata de una de las historias de supervivencia más impresionantes de los anales de la exploración. Sir Ernest Shackleton, al ver que su barco, el Endurance, había quedado atrapado en los hilos del antártico mar de Weddell, consiguió salvar la vida de sus hombres mediante una serie de viajes imposibles por tierra y por mar que, más de 80 años después, siguen causando asombro. Cuando estaba leyendo South, el relato que Shackleton escribió sobre su aventura, me encontraba una tarde en Nueva York, en una parada de autobús, con el libro bajo el brazo. Sentí que alguien me tiraba de la manga con insistencia, y al volverme me encontré con la mirada de un hombre que me observaba con los ojos ardientes de un fanático. "Shackleton", susurró con complicidad, sabiendo que si yo había leído ya alguna parte del libro, me habría convertido en un admirador del expedicionario. La Expedición Transantártica Imperial partió de Plymouth, Inglaterra, el 8 de agosto de 1914, justo cuando estallaba la primera guerra mundial. El barco de Shackleton era un velero de madera con tres mástiles, un bergantín, diseñado especialmente para soportar el hielo y construido en los astilleros más prestigiosos de Noruega con madera de roble, abeto y bebeerú, una madera tan dura que para trabajarla se necesitan herramientas especiales. Bautizado Polaris en su botadura, Shackleton le cambió el nombre por el de Endurance (Resistencia), siguiendo de este modo el lema de su familia: "Fortitudine vincimus (“Resistir es vencer”)". Lea el artículo completo en la revista.