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La cueva del Chiquibul

La cueva del Chiquibul

La cueva del Chiquibul

Alborozo y decepción acompañan a los buceadores mientras exploran las galerías subterráneas que se supone comunican tramos de un sistema de cuevas de 95 kilómetros de longitud, en la frontera entre Belice y Guatemala.

El espeleólogo y buceador James Brown se desliza por las aguas verde oscuro de una galería inundada llamada sifón Tunkul en una cueva a 150 metros por debajo del bosque lluvioso. Provisto de linternas y dos botellas de buceo, desenrolla una cuerda blanca de nailon, su cordón umbilical para regresar desde la galería inexplorada. Es mi sexta expedición al sistema de cuevas del Chiquibul, una biblioteca subterránea que ha conservado los registros del espectacular cambio climático a través del tiempo, de las vidas de los mayas que utilizaron estas cuevas y de numerosas especies animales vivas y extintas. El viaje incluirá la toma de muestras geológicas para calcular el impacto de los movimientos tectónicos regionales y la edad de las cuevas. Y esperamos que la inmersión de Brown responda a una pregunta. Pasan noventa minutos. Con 50 kilos de equipo, Brown sale manchado hasta las rodillas y anuncia que, tras bucear 60 metros por el sifón, salió a una espaciosa galería seca de unos 50 metros de anchura, lo que indica que forma parte de la cueva Cebada. Ya tenemos la respuesta: la cueva Tunkul está conectada físicamente hacia el oeste con Cebada; una unión que crea una sola cueva de casi 40 kilómetros de longitud. Es, con mucho, la más larga de América Central. Lea el artículo completo en la revista.