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Kinkajúes

Kinkajúes

Kinkajúes

Apodados "ositos de miel" por sus impresionantes garras y orejas redondas, que les dan la apariencia de un oso del tamaño de un gato, estos parientes del mapache merodean por el elevado dosel del bosque lluvioso de América Central y del Sur. Por sus hábitos nocturnos y porque rara vez pisan el suelo, estos mamíferos eran poco conocidos, pero gracias al trabajo del zoólogo Roland Kays hoy se sabe que se alimentan de frutos y flores y que tienen una insólita estructura social.

"Por la noche los oyes gritar –dice el fotógrafo Mattias Klum–. Es un aullido breve, un wi-wi-wi que parece decir: “Éste es mi árbol, aléjate de él”." Pero después de vencer los recelos iniciales, los kinkajúes compartieron sus árboles con los humanos que acamparon a su lado, a 30 metros del suelo, en el dosel del bosque lluvioso de Panamá. Klum y su ayudante pasaron noche tras noche encaramados a las ramas de los árboles balsa en flor, escudriñando la selva con gafas de visión nocturna. "Al principio nos quedábamos a seis metros como mínimo de las florescencias donde iban a alimentarse –cuenta Klum–. En cuanto nos aceptaron, nos fuimos aproximando cada vez más. Se estableció entre nosotros una relación."Mattias Klum estaba trabajando en el territorio de investigación del zoólogo Roland Kays, del Museo del Estado de Nueva York, que comenzó su estudio hace diez años. Poco se sabía entonces del comportamiento de los "kinks" (como los llama Kays) en su hábitat tropical del Nuevo Mundo. Su tamaño es el de un pequeño gato doméstico, y tienen pocos depredadores.Lea el artículo completo en la revista.