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Jane Goodall, regreso a África

Jane Godall, regreso a África

Jane Godall, regreso a África

La célebre primatóloga acude a la llamada del grupo de investigación que trabaja en el Triángulo Goualougo, en el Congo, una prístina porción de bosque donde habitan los chimpancés más inocentes del mundo. Dado su aislamiento, estos animales no temen a los humanos, al menos por ahora.

Fue un asombroso alarde de bravuconería en una especie que no se considera fiera. Los chimpancés avanzaron entre las copas de los árboles, aullando y chillando como una manada de depredadores hambrientos. De hecho, en ese momento eso es justo lo que eran. Lanzándose de rama en rama, farfullando excitados, armando un gran alboroto. Las lianas se agitaban. Las ramas caían. Usaban su peso y su fuerza para sacudir las copas de los árboles como vientos de tormenta. Sus gritos de guerra eran espeluznantes. Intermitentemente se detenían para estirar el cuello y aguzar la mirada, escudriñando el suelo en busca de su presa. Los chimpancés, a fin de cuentas, no son vegetarianos; comen frutos y hojas de forma rutinaria, pero les encanta la carne cuando pueden conseguirla. Aquel grupo había sido atraído por los gemidos quejumbrosos de lo que identificaron como un duiquero (un pequeño antílope de bosque) en apuros; y, para ellos, un duiquero en peligro representaba la posibilidad de un festín de proteínas. Lea el artículo completo en la revista.